viernes, 28 de diciembre de 2012

La letra, con verso entra




En fecha tan señalada, quiero hacer a mis lectores partícipes de esta rigurosa primicia en exclusiva. 
Un comunicante anónimo cuyo nombre (por discreción y lógica) no debo ni  puedo revelar– me envía el prospecto de una obra que el nuevo Gobierno de la Generalidad de Cataluña piensa publicar por sorpresa el 1 de Enero, en edición facsímil, con destino a las bibliotecas de todos los colegios inmersos del Principado. 
Una tirada especial en papel de hilo verjurado y rigurosamente numerada, con las firmas conjuntas del Muy Honorable Artur Mas y de su ángel custodio, el historiador Oriol Junqueras, se reserva para los centros  así mismo inmersos de Barcelona y su Condado.
Lo primero y más urgente que se me ocurre es avisar a los íntimos que me frecuentan y poner a su disposición sendas copias del original en PDF, para que se las bajen gratis. Y ándenme listos, que en cuanto salga a luz la edición en papel,  todo esto ya será de pago (+ IVA, + 3% + recargo transitorio pro independecia).

La obra y su Autor
Se trata del Sumario Histórico-Cronológico, en verso, de los Condes de Barcelona, con la cronología de estos Soberanos, para instrucción de la Juventud Catalana. Barcelona, 1836.
Dedicado –, como reza el título y se repite a vuelta de hoja– a la susodicha  Juventud Catalana, el Autor de la publicación firma modestamente como

                            Vuestro apasionado P. de B.

P. de Bofarull, por Vallmitjana (1860)
Estas iniciales, en su tiempo, a nadie escondían la personalidad del poeta didáctico, aunque hoy Don Próspero de Bofarull y Mascaró (Reus, 1777-1859, Barcelona) está algo apolillado para la Nueva Cataluña. Digo yo, si es por esto que el actual Gobierno catalán desea hacer desagravio, dando a conocer al que fue organizador y casi segundo creador del Archivo de la Corona de Aragón, que a su llegada era un trastero en desorden.
Es proverbial la dificultad que los escolares han tenido siempre para memorizar la lista de los Reyes Godos. Pues bien, la de los Condes de Barcelona no le va en zaga, desde Wifredo el Velloso (que a veces confundíamos con Vellido Dollfuss), con tanto Ramón Berenguer y Berenguer Ramón, más los reyes de Aragón y de España con sus números condales cambiados.
Para estas cosas, nada como las coplas y pareados, a poder ser con música, pero al menos la letra y rima, que en este caso se grabarán sin dificultad y para siempre en el barro nuevo de los cerebros infantiles, como dijo Horacio. 
A Don Próspero ya le conocíamos nosotros aquí, citado por su obra de más aliento, Los Condes de Barcelona vindicados, y Cronología y Genealogía de los Reyes de España, considerados como soberanos independientes de su Marca. Barcelona, 1836, 2 vols. En la misma incluye versificado el mismo Sumario cronológico, que publicó aparte el mismo año.
Dedicada la gran obra al Sr. Rey D. Fernando IV de Barcelona y Aragón, VII de Castilla, es muy probable que el mismo Gobierno de la Generalitat decida reeditarla el año próximo por estas fechas, si para entonces tiene un respiro de las fatigas económicas que a todos nos agobian, pero al Principado mucho más, con España a cuestas y encima les rob... (qué feo).
 Desde luego, este obsequio digital a nadie excuse de consultar directamente la nueva edición en prensa, cuando aparezca. Porque según me dicen, como propina incluye un Apéndice también en verso, a la manera de las profecías de Nostradamus, con estrofas halladas en unos pliegos sueltos, en papel y letra como del siglo XVII, con alusiones bastante claras al destino de la Nueva Cataluña, ese carromato de Tespis arrastrado cuesta arriba por la noble yunta ‘Mas-Junquera’.
 Que lo disfruten.

miércoles, 26 de diciembre de 2012

Un árbol, ¡pero qué árbol!




       Cada año por esta fecha, Ostra nos roba…

– ¡Ostras, tú! ¿Lo ven? No, si ya lo digo… Española la Ostra, claro…
–No es eso, don Arturo. Más adentro. Donde usted lleva un escarabajo como un puño de piedra. Eso que a usted le falta: nos roba el corazón.

Lo ha vuelto a hacer, con este abeto navideño. No es sólo el regalo de su tiempo, que también. Pero es sobre todo la atención personalizada que nos presta esta mujer ingeniosa y amable. En sintonía con todos y cada uno de los participantes en el ‘Blog de Santiago González’.

       Es eso lo que renueva (por estos días al menos) una atmósfera especial, como de familia. Familia numerosa, pues por lo visto este año somos 683.
¿Cómo no sentirse contento en una compañía que por cada Navidad recibe tan precioso aguinaldo?
Desde mi chalupa, siempre a remolque de la ‘Argos’, invito a ponderar este proyecto de amistad que el Patrón nos brinda y Ostra nos dibuja.
Ella siempre, Ostra; esta vez como cabeza de equipo, asistida por Dafne, Catalina, Fumario.
 A todos cinco, un triple ¡hurra!

Ostra, Catali, Dafne, Fumario (si por aventura deja el tabaco), Santiago, con todo el gentío de los 683 (más que el número de la Bestia): algún día, casi sin sentirlo, se habrán vuelto ustedes mayores, añorantes. Y añorando, recordarán su árbol de 2012. Y con  el árbol, quizá mis versos; y con ellos a mí. Y entonces, de algún modo, en alguna parte, Belosti volverá a vivir un momento. Hasta puede que tome conciencia y él también añore, qué sabemos de por allá.

Con el fausto motivo del Árbol de Navidad dedicado, he puesto en la ‘Argos’ unos  textos que también tienen sitio aquí.

Empecé con esta 


En este abeto boludo,
en fulgurantes destellos
aparecen ellas y ellos,
del Mayor al más menudo.
Trabajo morrocotudo,
para quien bien lo analice,
y los globos localice,
donde con arte y rigor,
sin fórceps ni calzador,
Ostra, Catali y Fumario
meten en el escenario
hasta el Brassi y la Charlize.


La primera en la frente. Una de las artífices del Árbol se me fue con las Musas.
Lo ‘arreglo’, pero ahora mi ‘décima de a doce’ ya tiene catorce versos.
¡¿Catorce?! Dafne cara, les debo un soneto.

[Después de las deudas del juego (y algunos ponen también las del amor mercenario), ninguna obliga tanto como un  soneto prometido. Sobre todo, si el soneto ha de ser malo, por defecto de natálibusQue todo lo supla la buena voluntad.]

El Árbol 2012

Este que veis aquí sencillo abeto,
árbol de Navidad como cualquiera,
es singular, pues lo que muestra afuera
sólo es de sus entrañas el boceto.

Abridlo: es todo mágico, repleto
de nombres que son almas. Quién pudiera
poner a todas rostro, gran quimera:
tres y ochenta y seiscientos, dan respeto.

Este es el mástil de la marinera
Argos, y tanto adorno es cosa fina,
ya que la dotación está al completo.

¿Quién hizo tal milagro? La perlera
Ostra, Dafne, Fumario, Catalina:
artistas que no caben en soneto,

pues con benedictina
paciencia, en conjunción (pronto se dice)
triangulan al Patrón, Brassi y
 Charlize.

 ______________________
Nota: Se recomienda pronunciar Charleeze, para que rime con ‘dice’. Si alguien prefiere la pronunciación correcta, puede pronunciar también ‘dice’ como si fueran los dados en inglés.
 ______________________

A todo esto, ya bien anochecido, una voz rompe el silencio de mi estudio:
–«Gran soneto, don Belosticalle.»
 ¿Quién va? ¿Quién es el bromista?...
¡Pero si es Micer Jon!
Él tenía que ser. Y desde Roma:

No confío en que les llegue a todos los remeros mi felicitación navideña, porque ando con cobertura limitada. He llevado mi iPad esta mañana a la Plaza de San Pedro, y la bendición papal me lo ha dejado p’allá. Con todo, ahí les va, con mis mejores deseos.

Eso dijo. Pero primero había dicho aquello otro, que me acaricia las trompas de Eustaquio, y aun las de Falopio que tuviera:

–«Gran soneto, don Belosticalle.»

¡Ah, maestro Jon! Virtuoso entre los virtuosos de la especialidad. Todavía debo de tener por ahí un papelón amarillento con un rosario de sonetos vuestros, para  castigo, zumba y conhorte de Garaikoetxea, cuando de los suyos recibió, no intercostal estocada, pero sí buena ostikada en todo el sacro.  ¡Ay mi Alhama! ¿Los recordáis? Seguro que de coro, con vuestra memoria elefantina.
«Gran soneto». Y sin ironía que se note. Estoy que no me quepo en mi persona.
¡Que viva el Señor Papa y la Madre Iglesia que le parió, que me ha dejado ‘p’allá’ a micer Juaristi, junto con su iPad!

A todo el mundo, por encima de insalvables coincidencias, Felices Pascuas.

viernes, 21 de diciembre de 2012

Solsticio en éxtasis




En la mente popular, el solsticio era lo que el nombre dice: la estación del Sol; su detención instantánea, previa al retorno. 
Esta imagen dejó huella en un pasaje apócrifo muy notable. José, que no asistió al parto de María, cuenta en primera persona la experiencia que tuvo en aquel preciso momento:

Lectura del Proto Evangelio según Sant Yago (17:3 – 18: 1-2):

A medio camino, dijo María a José:
–Bájame del asno, porque estoy para dar a luz.
Él la apeó del asno y le dijo:
–A ver adónde te llevo, algún lugar discreto. Esto está muy solitario.
Descubrió por allí una cueva, y allá la introdujo. Y dejando con ella a sus hijos, él se fue en busca de alguna comadrona hebrea por la parte de Belén.

«Yo, José, andaba, pero que no avanzaba.
Miro al aire, y el aire estaba pasmado.
Miro al polo celeste, y estaba parado, con las aves del cielo fijas.
Miro abajo, a la tierra, y veo en el suelo una olla, y unos obreros recostados en torno, con las manos en la olla. Y como que masticaban, pero nada masticaban; los que parecían coger algo no lo retiraban, y los que se llevaban algo a la boca nada se llevaban. Y todos ellos con el rostro vuelto arriba.
Hete de pronto unas ovejas en marcha, que también estaban quedas, sin adelantar. El pastor alzando el brazo para darles con el cayado, pero el brazo quieto en alto.
Miro a la corriente del río, y veo unos cabritillos con las bocas pegadas al agua, pero tampoco bebían.
Todo estaba en suspenso, fuera de su curso. Hasta que todo volvió en sí del éxtasis. »


       Según eso, la escena tuvo lugar a mediodía. Sin embargo, la tradición de la Navidad noctura se impuso –la Noche Buena–, inspirada en un texto del libro de la Sabiduría:


Dum medium silentium

Estando todo en gran silencio
al filo de la medianoche,
tu Verbo omnipotente, Señor,
desde sus reales asientos vino.

       Aunque hoy toca y se canta (más bien poco) la Antífona doble O (O Oriens), como contrapunto del curioso relato vale la pena conocer aquella otra antífona navideña en tres versiones:

       1. Gregoriano (a solo):




       2. O en este ‘conductus’ anónimo
Escuela de Notre Dame de Paris (1163-1245):



       3. Y para que sean tres
en polifonía moderna de Paolo Ugoletti (1987),
recentito, publicado el 17/12/2012: