martes, 14 de enero de 2014

Rostros para una derrota



Estos días se ha visto un repunte de la construcción nacional vasca, últimamente algo retraída frente al empuje mediático de la catalana. La derogación de la ‘Doctrina Parot’ en Estrasburgo ha tenido el efecto esperable de dar oxígeno a la Izquierda Abertzale, tanto en su brazo militar como civil. Efecto amplificado gracias al Poder Judicial español, al volcar todo su celo en la ejecución automática de la sentencia, y a la desidia del Ejecutivo en esta materia.
Los últimos episodios de la saga han sido la representación de ‘El Auto del Matadero’, en Durango (4 de enero),  ‘La Procesión del Silencio Atronador’, celebrada en Bilbao (11 de enero), y la rocambolesca ‘Operación Jaque no Mate’ contra presuntos colaboradores con banda armada, encabezados por la agente especial togada, Arantza Zulueta.
Nada voy a decir que no se haya dicho, que no lo haya dicho yo en estas páginas. Sólo un imperativo testimonial permite superar el hastío de responder siempre a lo mismo con lo mismo: «¡No¡». «Conflicto político... Militancia patriótica vasca frente al Estado opresor... Presos políticos, rehenes del Estado y, en definitiva, víctimas de represalia y de la conculcación de Derechos humanos por España (y Francia)...»
Esa sigue siendo la cantilena, desde octubre de 2011, cuando ETA hizo Declaración de cese definitivo de su actividad armada. Fue lo que se saludó como «nuevo escenario», «tiempo nuevo» y hasta «derrota y final de ETA». Tanto era el deseo de salir del túnel, que muchos no leyeron el texto hasta el final, donde la banda matizaba su cese con una reserva: condicionando «la superación de la confrontación armada» a la «resolución de las consecuencias del conflicto». Do ut facias (doy para que hagas), era el trato y precio por dejar de matar.
Tan  do ut facias, que desde entonces no se ha cesado de repetir que ETA ya ha puesto lo principal de su parte, sin que el Estado haya ‘movido ficha’, salvo a la fuerza (como en lo de Estrasburgo). Y entre las ‘consecuencias del conflicto’, ahí están centenares de ‘presos políticos’ y gente huida.
Desde entonces siguen imponiendo su versión en clave política de lo que ha sido un  terrorismo criminal. Les irrita que sus víctimas lo vean de muy otro modo. No dudan en insultar al sentido común, y a aquella parte de la ciudadanía que tampoco está de acuerdo con su peculiar ‘contrato’, ni cree a ciegas en su ‘tiempo nuevo’, imputando a estos escépticos el despropósito de desear que ETA vuelva a matar. Después de todo, se trata de «peperos españolistas, enemigos del Pueblo Vasco y de la Paz».
La puesta en libertad inmediata de decenas de ex parotinos etarras ha creado una situación paradójica. La banda terrorista se ha consolidado de hecho, con tanto miembro  ex presidiario en libertad y con plenitud de derechos cívicos, aunque su posición social no sea muy lucida. Pues bien, este respiro de algunos no hace sino poner de relieve la situación precaria del resto de presos de ETA y de sus huidos. Esto, en cuanto al brazo militar.
Por otra parte, el brazo civil en su avatar ‘Bildu’ está boyante como nunca, bien situado en el poder y con manejo de dinero público que se nota a cada paso. Lo cual contrasta nuevamente con la precariedad y postergación de los militares.
Tendría su lógica que ETA haya desistido de su obra mortífera, una vez que Batasuna tocó poder político, si fuesen exactamente la misma cosa. Tendría su lógica en un organismo unitario, cosa que ETA/Batasuna no es. El sistema de hipóstasis que esa gente ha elegido para sí tiene sus inconvenientes; por ejemplo, que a una de las hipóstasis le vaya divinamente, mientras la otra pasa las de Caín.
Por eso mismo tiene que ser muy duro, incluso para terroristas fanatizados, percibir que a ellos les ha tocado la peor parte, para que los otros sin arriesgar nada gocen en exclusiva del festín de nueces.
En la IA se está produciendo una ‘herejía’ que recuerda curiosamente a los antiguos patripasianos. «El Padre es Dios y el Hijo es el mismo Dios, pero el Padre no es el Hijo. El Hijo padeció, el Padre no», eso dice la ortodoxia. Los herejes patripasianos sostuvieron que también el Padre fue redentor ‘compadeciendo’ con el Hijo. Algo así, los afortunados (Batasuna) quisieran pasar por redentores, simplemente compadeciéndose de los sufridos y sufrientes (ETA). Y de eso, nada.
El día que tomaba posesión el lendacari Urkulli, la líder Laura Mintegui expresó con excesiva crudeza el sentir de su hipóstasis política: «A mí no me interesa el pasado». ¡Pero mujer!, tú llevas a cuestas el de tantos correligionarios tuyos que han perdido sus vidas, que las han visto arruinadas en prisión (algunos se han suicidado), o que ahora mismo se pudren en la cárcel. Ellos son y serán siempre vuestro pasado. Un interés, qué menos.
Todo esto es demasiado humano y obvio para que no lo vean los propios aberchales. De ahí el celo impostado de Bildu y sus corifeos de la IA por honrar a sus infelices, lo primero con lip service que nada cuesta, aunque también con ayudas materiales y morales, y acentuando la presión sobre los poderes del Estado para conseguirles, si no una amnistía en regla, lo que más se le parezca.
Pero esa ‘compasión’ no les hace copartícipes del sufrimiento y pasión redentora, exclusiva e intransferible de la otra hipóstasis, la que fue brazo armado y ahora está en la reserva. O en conserva. ¿Para qué? Para garantizar al brazo político jubiloso el disfrute de todo lo logrado hasta ahora; y en su caso, cuando el juego democrático no les traiga cuenta, volver a las andadas. ¿Qué otro sentido tiene, si no, la negativa de ETA a rendirse y auto disolverse?
El Auto del Matadero      
El 28 de diciembre último se había producido otro de tantos comunicados de ETA y su entorno. Emanado del EPPK (Colectivo de Presos Políticos Vascos), este es el enlace a su texto.
Algunos analistas han creído ver aquí un paso trascendental, encareciendo que los presos de ETA reconocen, «desde la humildad», «el daño que han causado» y su aceptación de «los cauces legales de reinserción».
Tal vez no leemos todos el mismo documento, porque yo no veo nada del otro jueves. Un alegato pro domo sua, un ‘¿qué hay de lo mío?’. Ni una sola referencia al éxito de la empresa común que gestiona y disfruta Bildu. Tampoco una palabra de reproche a éstos. Para ser todos lo mismo, es como si no se conocieran de nada: prueba de que lo son, y el reparto desigual de papeles lo demuestra.
«Queremos llamar la atención sobre las difíciles condiciones y el acoso del que ha sido objeto nuestro colectivo... Aunque la represión carcelaria es siempre extrema, muy lejos de lo que cabía esperar, tras la decisión de la organización ETA de poner fin a la lucha armada hace ahora dos años, no se ha flexibilizado, e incluso, en algunos casos, hasta se ha acentuado. A día de hoy, los nuevos tiempos no han llegado hasta aquí. Somos rehenes de los Estados español y francés y a través de sus funcionarios sufrimos a diario el acoso del sistema carcelario construido para aniquilarnos tanto a nosotros como a nuestros familiares y amigos»…
«Puesto que lo que nos trajo a prisión fue la lucha por la libertad política y social de nuestro pueblo, desde la cárcel seguimos luchando»...

En suma: lo que proclaman «desde la humildad» (¡!) es su «conflicto político», su condición de «presos políticos»; la exigencia de una solución política integral que no defraude «ni al pueblo ni a su ciudadanía» (¿?); «buscar un amplio consenso que posibilite nuestro regreso a casa, enmarcado en un proceso integral, que no ponga en cuestión nuestro carácter ni dignidad política».
Por su parte, –no todo va a ser exigir– prometen: «Haremos cuanto esté en nuestra mano, con total generosidad, en la consecución de la libertad de Euskal Herria». Nada de reparación del daño causado a inocentes, nada de reinserción social mediante el arrepentimiento y la colaboración con la justicia, ¡quia!: toda su entrega para la misma causa de siempre.
Pues bien, una semana después, en el Café-Teatro que fue Matadero de Durango, cedido al efecto por la corporación municipal, se celebró la conocida escenificación de hasta unos 70 ex presos de ETA recién liberados de golpe, tras el éxito de la querella presentada ante el tribunal de Estrasburgo por la etarra Inés del Río. La cual por cierto no estuvo ante las candilejas.
Fue una rueda de prensa reducida a la reiteración y exégesis del comunicado anterior, como parece por este vídeo:



Al final no se admitieron preguntas. Fue entonces cuando un joven periodista apostrofó a los actores, si no tenían algún gesto de arrepentimiento y petición de perdón a sus víctimas. La respuesta que recibió fue notable: «Si buscas protagonismo puedes buscarlo en el circo». Le estaban llamando payaso, cuando más en su sitio no podía estar, ante unos actores con historial de circo romano.



Otra ‘manifa’en Bilbao

Otra semana más, y como nuevo acto del mismo programa tenía lugar la macro manifestación silenciosa más clamorosa que se recuerda.
«Un particular», según parece, había puesto su nombre para reservar el local municipal de Durango. Y otro particular hizo posible la manifestación de Bilbao, prohibida por la Justicia.
Esta vez se trataba de Joseba Azkarraga. El mismo que, como Consejero de Justicia del Gobierno Vasco bajo Ibarretxe, impartía lecciones de Ética y Derecho, reprochando «sed de venganza» a las víctimas del terrorisma de ETA, cada vez que reclamaban firmeza contra sus verdugos. Afiliado a EA, a la caída de aquel gobierno se vio la nula representatividad democrática del sujeto que así pontificaba.
El sábado 11 el bilbaino Parque de Echevarría  estaba abarrotado de autobuses que habían traído a los peregrinos de Guipúzcoa. A porte pagado, se supone, con lo demás, como en las concentraciones del franquismo. Me pregunto por qué siempre es Bilbao el escenario de estas efemérides, inevitablemente molestas. Habría que turnarse.
Lo más notable fue la participación del PNV, que creyó en la buena fe de los socios convocantes de la IA. Mucha ingenuidad parece, en gente de tanto vuelo. Sin duda el motivo de los jelquides era fastidiar al Gobierno de Rajoy. No demasiado. Nada que ver con la finura de análisis de un Adolfo Muñoz, de ELA: «El PP es un partido que se codea y compite con la extrema derecha… El PP es un problema y un obstáculo para todo… Hay que dejarles aislados». Vamos, Lizarra. Agudo sindicalista, Muñoz no ha pillado que el enemigo político natural del partido líder es hoy cuña de su misma madera.
Otra curiosidad: no ha habido mucha guerra de cifras. Se ha dado como oficiosa la cifra de la Policía Municipal: por encima de 100.000 personas. Demostrar que esa cifra es físicamente imposible incluso dividida por dos y por tres puede dar satisfacción matemática, pero no moral. Treinta o trescientos mil es demasiada gente coreando lo que se gritó en Bilbao, al son de atambores y entonando el  Kalera, borrocalari! (A la calle, borroquero), sin una voz de piedad para las víctimas de ETA.
Operación Jaque
La decisión del PNV, de apoyar una manifestación que le pasa factura, se ha relacionado también con su malestar por la operación ‘Jaque’, protagonizada en Bilbao  por la Guardia Civil el 8 de enero, aunque también muy a pesar suyo, por un Ministro de Interior que la vio anunciada por Twitter poco antes de producirse. El desmentido ministerial a la media hora por el mismo medio habría sido hilarante, de haberse tratado de algo más frívolo:

«La información enviada sobre esta operación antiterrorista queda anulada a todos los efectos». Sin desperdicio.
Tal fue la versión de Ostra, publicado en el Blog de Santiago González. La evocación de ‘Faisán’ era tan inevitable como improbable.
La operación –no se sabe hasta que punto frustrada por el queo ministerial– tuvo la virtud de ofrecer al mundo otro rostro para la derrota de ETA. Arantza Zulueta, abogada y presunta agente de la banda para el control de sus presos. Detenida en su despacho, fue sacada a la calle con muestras ostentosas de júbilo, cuyo significado está por ver. ¿Destrucción de pruebas? ¿Euforia ciclotímica? Porque al confirmarse su prisión preventiva en Málaga, ella misma se ha puesto en huelga de hambre.
Por de pronto, un Behatoki (observatorio) de derechos, de esos que funcionan en el País Vasco con dinero público para vigilar la observancia de determinados derechos en determinado sentido –de algún behatoki ya he hablado aquí, véase ‘Morir en euskera’ y ‘Los chivatos de la paz’– ha denunciado el hecho a la ONU para que declare «detención arbitraria», la de Zulueta.

«Yo estoy aquí porque ETA me ha dicho que esté aquí. El día en que ETA me diga que tengo que coger una pistola y matar, lo haré»

Esta declaración tremenda y otras de la misma laya se leen en la prensa, atribuidas a Zulueta como elemento de la línea dura. Si son imputaciones sin base, mejor que holgar en hambre plantar querella.


sábado, 4 de enero de 2014

Bajando piedras


Al tan querido  como admirado amigo Santiago González,
maestro de periodistas y Jasón de su Nave de los Locos Cuerdos, la ‘Argos’





El año que acaba de fenecer se ha señalado por un evento marcado con piedrecilla o cálculo no precisamente blanco. El 4 de diciembre, si mal no recuerdo, se propagaba con las ondas de Herrera que el Patrón de la Argos yacía fastidiado por un cólico nefrítico, que también  aquella misma tarde le impediría leer en persona su gran presentación de un gran libro de Teo Uriarte, Tiempo de Canallas.
Hoy, con ese humor apotropaico que nos viene, o que sacamos, cuando el mal trago es pasado, yo quiero celebrarlo con esta patochada improvisada sobre libros y textos viejos, en torno a ese mal de piedra que tanto hace sufrir sin provecho alguno. Empecemos por el Talmud.


Un piojo en el Talmud


«Rabbí Yehudah, llamado Ha-Nesi (el Príncipe), padeció  de tsemirthâ (cálculo de vejiga) durante 13 años, y cuando iba al excusado pegaba tales gritos de dolor, que se oían desde la playa. La enfermedad era un castigo, pues una vez un novillo que llevaban al matadero se soltó y corrió a esconderse detrás del rabí. El cual le rechazó: “Largo de aquí, que para eso fuiste creado”».
El gran historiador de la Medicina bíblico-talmúdica Julius Preuss, al referir la anécdota comenta: Summum jus… (el colmo del Derecho es el colmo de la injusticia). Y eso que el sabio Príncipe es conocido también como «nuestro Maestro Santo» [1].
El mismo autor prosigue:
«El Talmud lo describe en lenguaje ampuloso:
“El caballerizo del Rabí era más rico que el rey Sapor. Cuando daba el pienso a los caballos, los relinchos se oían a tres millas. Pues bien, él siempre hacía coincidir dicha operación con la entrada del Rabí al excusado, y entonces los alaridos de éste llegaban más lejos que los relinchos, de modo que los marineros le oían chillar: –Ya está el rabí meando sin echar gota.”
Contra la estangurria o retención de orina, el libro santo judío recomienda estas recetas:

1ª)


Sedimento de pez 3 gotas
Jugo de puerro 3 gotas
Vino puro 3 gotas


Introducir la mezcla en el meato urinario.


2ª)


También sirve para lo mismo un piojo aplicado de igual modo.


3ª)


Tómese el asa de una botella [?] y una hebra de hilo que haya sido hilada por una fulana, hija de otra fulana (*), y cuélguesela del miembro del paciente si es varón, o de los pechos si es mujer. Y cuando el enfermo orine, hágalo sobre un haz de zarzamora seca, en el umbral de la puerta, vigilando cuando salga la piedra para recogerla, porque es remedio contra toda clase de fiebres».



(*) Fulana, mujer de mala fama: literalmente, «una mujer de la que todo el mundo calla»; eufemismo para decir «de la que todo el mundo habla mal». Mira que eran retorcidos los talmudistas.


Acerca de las recetas primeras, Preuss supone que esos remedios irritan la mucosa, con efecto reflejo en la musculatura de la vejiga. Concretamente del piojo dice muy en serio que funciona, citando el testimonio de un médico americano («La Tercera plaga de Egipto como diurético», 1890):


«Llamado a atender a un hombre que llevaba dos días con retención de orina, le recetó infusión de zumo de digital (¡!). Al día siguiente se entera de que, tras un par de cucharadas sin resultado, la familia recurrió a su remedio tradicional: un «súbdito del Zar de Rusia» –es decir, un piojo–, introducida en la uretra, y loado sea el Señor, en 3 minutos hizo efecto.
El empleo de un insecto contra retención de orina fue bien conocido de los veterinarios romanos. Así Vegeto Renato en su Mulomedicina: “También introducen una chinche viva por la oreja del animal, restregando con otra chinche el orificio natural urinario. Ciertísimo, dicen”.
Lo que no recomienda el Talmud es el catéter; y eso que su uso era  conocido por lo médicos gentiles desde los tiempos de Erasístrato s. III a. de JC)».



Piedras ubicuas
«Nos podemos petrificar por cualquier parte». Eso viene a decir el comienzo de una disertación con el mismo título engañoso:  Litotomía o Corte del cálculo. «Ninguna pieza de la máquina humana se libra de ello» [3] Empezando por el cerebro y otras partes de la cabeza, bajo la lengua, en las amígdalas, en la tráquea, pulmones –el viejo Paulo Egineta aseguró que un enfermo hético los expulsaba al toser–; en el corazón, hígado, bazo, intestino, etc. etc. Hasta el sexo se nos petrifica, a veces. Un caso exagerado: la anónima Señora de Lot, que se quedó todita de piedra, por curiosa.
Los cálculos más familiares son los hepáticos y los renales. De los primeros sólo recordaré el caso raro de Santa Clara de Montefalco.
Por lo visto, esta santa abadesa agustina, en sus sofocos místicos, solía repetir que llevaba la Pasión de Cristo grabada en su corazón. Algunas de sus monjas lo tomaron tan al pie de la letra, que al morir la santa (1308), sin pensarlo dos veces, con un cuchillo de cocina le abrieron el tórax –una operación no tan sencilla, pero tampoco difícil para una cocinera experta– y encontraron lo que cabe suponer: cuatro cavidades separadas por tabiques en cruz, con una serie de relieves y bridas donde fue fácil ver los clavos, corona y demás instrumentos pasionarios.
Animadas por el hallazgo, la emprenden también con el hígado de la difunta, y su premio fueron tres piedras esféricas iguales, las tres del mismo peso en la balanza; pero con la circunstancia de que cada dos, o las tres juntos, pesaban lo mismo que una sola.
Este claro misterio de la Trinidad vi pintado en un cuadro en Florencia, hace bastantes años, en la sacristía de la iglesia del Espíritu Santo –esa maravilla de Brunelleschi, gemela de San Lorenzo–, y tal fue la explicación que recibí del buen párroco.


A piedra abierta
Al tener yo noticia de la pasión de nuestro bienamado maestro de Covarrubias, acudí a la biblioteca digital para hacerme idea de la variedad enorme de objetos que entran en un mismo saco de ‘cálculos renales’ o urinarios.

La nefrotomía o extracción del cálculo renal abriendo la región lumbar y el riñón,   ejecutada con éxito en el siglo XV sobre algún infeliz condenado a muerte (a cambio del indulto), aplicada a la gente honrada resultó un desastre. Muy otra cosa fue la mal llamada ‘litotomía’ –cistotomía en realidad– o incisión de la vejiga, conocida desde la antigüedad y mejorada por tanteo. Es la operación de la talla, que tampoco era lo mismo que la litotricia, operación de partir las piedras para facilitar su expulsión natural.
El final de la medicina barroca y del siglo XVII vio la aparición de un libro interesante, sobre Las piedras producidas en el cuerpo humano (1699). Obra del médico boloñés Juan Bautista Contoli, dedicada al célebre Cardenal de Bouillon (1643-1715) [4].
Manuel Teodosio de La Tour d’Auvergne fue un mimado de la aristocracia francesa, doctor por la Sorbona a los 24 años, cardenal desde los 26. Cortesano de Luis XIV y  embajador suyo a la sazón ante la Santa Sede, aunque antes y después de ello estuvo peleado con el Rey Sol. No conozco las aptitudes gastronómicas del purpurado, aunque puede sospecharse que el tema del libro dedicado no sería ajeno a su interés.
El libro, muy bien presentado, como correspondía a tal mecenas, además del retrato del autor lleva una serie de planchas interesantes, por ser de las primeras observaciones de cálculos renales al microscopio, enteros y abiertos, con un intento de clasificación y proceso de formación, inadmisible hoy, pero de mérito para su tiempo.


Frère Jacques, Frère Jacques...
Contoli parece haber sido más de microscopio que de bisturí. Sobre el empleo del catéter y la cirugía de la vejiga investigaron otros muchos, aunque sólo doy un nombre mítico que ha quedado en los anales de la especialidad. Me refieron al contemporáneo de Contoli, Jacques Baulot o Beaulieu (1651-1719, más conocido como El Hermano Santiago, o Frère Jacques.

Beaulieu, de familia aldeana, vio practicar la talla y por su cuenta se dedicó a ayudar al prójimo perfeccionándola por ensayo y error, hasta descubrir la incisión perineal lateral que le haría famoso. Para entonces era un ‘donado’ dominico (ni siquiera hermano lego), y la propensión de muchos pacientes suyos a agravarse o morirse a sus manos le creo conflictos y prohibiciones. En 30 años de práctica, se dice que realizó unas 5.000 litotomías.
Todo el mundo conoce la cantinela gala, que también es música de relojes de cuco:


Frère Jacques, dormez-vous?
Sonnez les matines, din, dan, don!


Mucho se ha especulado sobre una posible identidad del fraile de la canción y el del catéter y bisturí. Y aunque nadie ha llegado a demostrarlo, no es poco que se haya investigado muy en serio.
Y ya metidos en música, la operación de la talla lateral, introducida por Frère Jacques fue puesta en solfa por el músico Marin Marais (1656-1728), discípulo de Lully y miembro de la Música de Cámara de Luis XIV. Virtuoso de la viola de gamba, escribe para ese instrumento una larga e innovadora serie de piezas hasta casi 600, en cinco libros. En el quinto y último, publicado en 1725, incluye un Tableau de l’Opération de la Taille, pieza descriptiva de las etapas de la operación, desde un preludio sombrío que refleja las angustias y emociones del paciente, pasando por la tensión de la intervención quirúrgica, el clímax de la extracción del cálculo, para terminar con el gozo de la vuelta a la vida. Desde luego, la minisuite no incluye para nada la melodía del fraile dormilón.



Cerraré con esta otra cantinela, que ya puse en el Blog de Santiago González el día de Nochevieja:


Y con esto ya termino:
Tres veces hurra al Jasón
de la Argos aventurera;
y que de una puñetera
vez (ya va siendo razón),
ocho años más de camino
nos lleven al Vellocino:
cálculo es, no de riñón.





[1] Curiosamente, el mismo título que los dominicos conversos del judaísmo aplicaron a Santo Tomás de Aquino.
[2] Julius Preuss:  Biblisch-talmudische Medizin. 3ª ed., Berlin, S. Karger, 1923,  págs. 264-265. Hay trad. inglesa: Fred Rossner (trad. y edit.), Biblical and Talmudic Medicine. New York, Sanhedrin Press, 1978; reimpr. London, Aronson, 1993.
[3] F. Snip, Dissertatio de Lithotomia sive Calculi sectione. Amsterdam, 1761.
[4] Jo. Baptista Contulo Bononiensi, De lapidibus, podagra, et chiragra, in humano corpore productis. Romae, 1699.