
Cada año por esta fecha, Ostra nos roba…
– ¡Ostras, tú! ¿Lo ven? No, si ya lo digo… Española la Ostra, claro…
–No es eso, don Arturo. Más adentro. Donde usted lleva un escarabajo como un puño de piedra. Eso que a usted le falta: nos roba el corazón.
Lo ha vuelto a hacer, con este abeto navideño. No es sólo el regalo de su tiempo, que también. Pero es sobre todo la atención personalizada que nos presta esta mujer ingeniosa y amable. En sintonía con todos y cada uno de los participantes en el ‘Blog de Santiago González’.
Es eso lo que renueva (por estos días al menos) una atmósfera especial, como de familia. Familia numerosa, pues por lo visto este año somos 683.
Es eso lo que renueva (por estos días al menos) una atmósfera especial, como de familia. Familia numerosa, pues por lo visto este año somos 683.
¿Cómo no sentirse contento en una compañía que por cada Navidad recibe tan precioso aguinaldo?
Desde mi chalupa, siempre a remolque de la ‘Argos’, invito a ponderar este proyecto de amistad que el Patrón nos brinda y Ostra nos dibuja.
Ella siempre, Ostra; esta vez como cabeza de equipo, asistida por Dafne, Catalina, Fumario.
A todos cinco, un triple ¡hurra!
Ostra, Catali, Dafne, Fumario (si por aventura deja el tabaco), Santiago, con todo el gentío de los 683 (más que el número de la Bestia): algún día, casi sin sentirlo, se habrán vuelto ustedes mayores, añorantes. Y añorando, recordarán su árbol de 2012. Y con el árbol, quizá mis versos; y con ellos a mí. Y entonces, de algún modo, en alguna parte, Belosti volverá a vivir un momento. Hasta puede que tome conciencia y él también añore, qué sabemos de por allá.
Con el fausto motivo del Árbol de Navidad dedicado, he puesto en la ‘Argos’ unos textos que también tienen sitio aquí.
Empecé con esta
En este abeto boludo,
en fulgurantes destellos
aparecen ellas y ellos,
del Mayor al más menudo.
Trabajo morrocotudo,
para quien bien lo analice,
y los globos localice,
donde con arte y rigor,
sin fórceps ni calzador,
Ostra, Catali y Fumario
meten en el escenario
hasta el Brassi y la Charlize.
aparecen ellas y ellos,
del Mayor al más menudo.
Trabajo morrocotudo,
para quien bien lo analice,
y los globos localice,
donde con arte y rigor,
sin fórceps ni calzador,
Ostra, Catali y Fumario
meten en el escenario
hasta el Brassi y la Charlize.
La primera en la frente. Una de las artífices del Árbol se me fue con las Musas.
Lo ‘arreglo’, pero ahora mi ‘décima de a doce’ ya tiene catorce versos.
¡¿Catorce?! Dafne cara, les debo un soneto.
[Después de las deudas del juego (y algunos ponen también las del amor mercenario), ninguna obliga tanto como un soneto prometido. Sobre todo, si el soneto ha de ser malo, por defecto de natálibus. Que todo lo supla la buena voluntad.]
El Árbol 2012
Este que veis aquí sencillo abeto,
árbol de Navidad como cualquiera,
es singular, pues lo que muestra afuera
sólo es de sus entrañas el boceto.
árbol de Navidad como cualquiera,
es singular, pues lo que muestra afuera
sólo es de sus entrañas el boceto.
Abridlo: es todo mágico, repleto
de nombres que son almas. Quién pudiera
poner a todas rostro, gran quimera:
tres y ochenta y seiscientos, dan respeto.
de nombres que son almas. Quién pudiera
poner a todas rostro, gran quimera:
tres y ochenta y seiscientos, dan respeto.
Este es el mástil de la marinera
Argos, y tanto adorno es cosa fina,
ya que la dotación está al completo.
Argos, y tanto adorno es cosa fina,
ya que la dotación está al completo.
¿Quién hizo tal milagro? La perlera
Ostra, Dafne, Fumario, Catalina:
artistas que no caben en soneto,
Ostra, Dafne, Fumario, Catalina:
artistas que no caben en soneto,
pues con benedictina
paciencia, en conjunción (pronto se dice)
triangulan al Patrón, Brassi y Charlize.
paciencia, en conjunción (pronto se dice)
triangulan al Patrón, Brassi y Charlize.
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Nota: Se recomienda pronunciar Charleeze, para que rime con ‘dice’. Si alguien prefiere la pronunciación correcta, puede pronunciar también ‘dice’ como si fueran los dados en inglés.
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A todo esto, ya bien anochecido, una voz rompe el silencio de mi estudio:
–«Gran soneto, don Belosticalle.»
¿Quién va? ¿Quién es el bromista?...
¡Pero si es Micer Jon!
Él tenía que ser. Y desde Roma:
–No confío en que les llegue a todos los remeros mi felicitación navideña, porque ando con cobertura limitada. He llevado mi iPad esta mañana a la Plaza de San Pedro, y la bendición papal me lo ha dejado p’allá. Con todo, ahí les va, con mis mejores deseos.
Eso dijo. Pero primero había dicho aquello otro, que me acaricia las trompas de Eustaquio, y aun las de Falopio que tuviera:
–«Gran soneto, don Belosticalle.»
¡Ah, maestro Jon! Virtuoso entre los virtuosos de la especialidad. Todavía debo de tener por ahí un papelón amarillento con un rosario de sonetos vuestros, para castigo, zumba y conhorte de Garaikoetxea, cuando de los suyos recibió, no intercostal estocada, pero sí buena ostikada en todo el sacro. ¡Ay mi Alhama! ¿Los recordáis? Seguro que de coro, con vuestra memoria elefantina.
«Gran soneto». Y sin ironía que se note. Estoy que no me quepo en mi persona.
¡Que viva el Señor Papa y la Madre Iglesia que le parió, que me ha dejado ‘p’allá’ a micer Juaristi, junto con su iPad!
A todo el mundo, por encima de insalvables coincidencias, Felices Pascuas.








