¡Vaya!, tenemos visita. Por el buzón de ‘Comentarios’ asoman unos mensajes con remite inusual en esta casa. Tampoco la forma es la que aquí se usa, aunque sea corriente en ciertos foros.
El visitante se presenta como Euskaldun bat, un euscalduna, uno que posee el vascuence. Ese nick lo tengo visto en otras partes, y aunque no sé si es la misma persona, las maneras son las mismas, y hasta las expresiones me suenan, una por una.
Esta es mi casa y la casa de mis amigos y huéspedes, y no cuido la moqueta para que cualquier viandante se cuele de rondón y restriegue las abarcas con chulería. Así que el primer impulso ha sido echar al intruso y volcarle encima su basura.
Pero hoy toca también otra visita algo especial: la que hace el número 50.000. No es gran cosa, lo sé, pero me hace ilusión y me pone de buen humor. En honor de esta visita, bienvenido sea también por esta vez nuestro vascongado, y que no se vaya sin tomar una copita con nosotros, con un brindis para que no vuelva más por aquí. No porque me caiga mal ni bien, es porque se ha confundido de casa.
Los comentarios del Sr. Euskaldun bat pueden leerse enteros en su sitio, tres a la entrada sobre Euskera y Libertad y uno a Vascuence maternizado. No tengo idea de suprimirlos, aunque como digo, para muestra baste el botón. Tampoco voy a refutarlos, entre otras razones, porque no es mi oficio desmontar artículos de fe. Lo que no significa que todas las creencias me parezcan respetables, incluidas las de este euscalduna.
La primera andanada de E. b. entra de lleno en lo que se conoce como erotesis o interrogatio. No la serie encadenada de preguntas a la manera de Sócrates (mayéutica), sino como figura retórica, el figuratum de Quintiliano (9, 2, 7). Y no de cualquier modo, sino ex abrupto, cuyo ejemplo clásico es el Quousque tandem? catilinario. Mayor mérito el de este señor, que no es de letras («Yo estudié ciencias puras…»), y a lo mejor hace retórica como el otro hablaba en prosa, sin saberlo. Pues sí, el caballero tiene recursos, que no voy a ponderar por no sacarle los colores. Todo un Cicerón, él mismo se responde, mayestático:
«Nos obligan a hablar vuestro idioma y no decimos nada.
Y ya nos cansa (abutere patientia nostra!) tener que escuchar a gente como vosotros que quiere seguir siendo los privilegiados monolingües a los que se les debe hablar en castellano, mientras los demás tenemos que hacer nuestro un idioma que en nuestra zona hasta que llegó Franco nadie sabía hablar.
Y os rasgáis las vestiduras porque para ser funcionarios tenéis que aprender euskera, simplemente porque es de ley que a nosotros también nos atiendan en nuestro idioma en una institución en nuestra propia tierra, para eso estamos en el PAÍS VASCO y no en Castilla.»
Nadie es perfecto; y bien haría el Sr. E. b. yendo a plantar sus molinos de viento a otra parte, porque aquí no les va a dar el aire. ¡Que él se produce en castellano porque yo le obligo, habrase visto! Por mí como si se calla en las setenta lenguas de Babel. Y si me rasgo las vestidumbres, tenga por seguro que no es por mi urgencia de hacerme funcionario, sino porque tanta sandez en ristra parte el alma, viniendo de un conciudadano.
Ahora bien, yo tampoco soy perfecto total y me ha picado que este censor se salga del tiesto y se me suba a regarme el florero del recibidor. Porque encima el tipo se pone caristio y me reprocha porque sitúo a mi Bilbao «en los confines de Autrigonia»:
«Otra cosa, quieres dar imagen de entendido en historia vasca para dar más fuerza a tus postulados anti-vascos con lo de "in Autrigoniae finibus" por Bilbao; pero metes la pata hasta el fondo. Porque la calle Belostikale, al igual que el resto de las 7 calles de Bilbao, núcleo inicial de Bilbao, se encuentran en la margen derecha del río Nervión y eso no pertenecía a Autrigonia sino a Caristia. De los caristios descendemos los actuales hablantes del dialecto vizcaíno del euskera, vamos, nada que ver con lo que postulas...»
Diga lo que quiera el Espíritu Santo (Proverbios, 26: 4-5), no le voy a llamar pedante, porque es un adjetivo que no me gusta compartir con cualquiera. Si acaso, pedantuelo de vía estrecha. Si un río es limítrofe o confinante, lo es por ambas orillas, entrambas ocupadas por Bilbao la Vieja y la Nueva Villa. Eso, prescindiendo de la amplitud del plural finibus, y sin recurrir a licencia poética.
Llegados a este punto, lo que uno se pregunta: «¿De dónde sale este tío?». Ahora lo veo, me está hablando un caristio. «De los caristios descendemos…» Lívido de envidia, sigue uno leyendo: «Yo estudié ciencias puras y todos mis estudios los hice en vasco». «¿Y a mí qué me cuenta?». Pero nada, él a lo suyo, renqueando como puede en la lengua impuesta, que a todas luces desconoce, sin que se vea claro por qué la usa, teniendo el vascuence:
«El euskera al ser una lengua con una gramática muy compleja, le permite tener una riqueza de matices que nunca podrá tener el español, una lengua con una gramática muy rudimentaria y parca en matices, igual que el resto de lenguas latinas. Lo que hace que el euskera sea una lengua más apropiada para el estudio de las ciencias y las artes que el español.»
Y que el inglés, a fortiori, con gramática más sencilla todavía que la española. Por eso el día de mañana toda la ciencia se hará y comunicará en vascuence. ¿Qué digo ‘mañana’? Como dijo el otro, «el futuro nos pertenece», porque el mañana vasco fue ayer:
«Esta potencialidad del euskera para adaptarse a los nuevos tiempos ha hecho que en pocos años tenga yo el Windows XP en vasco, el Office en vasco, el Messenger en vasco, el Firefox en vasco... todo lo tenemos ya en vasco... »
Pero veo que va siendo hora de despedir a nuestro espontáneo bufón. Tal vez un día se cumpla su sueño, y el castellano en esta tierra –la lengua impuesta– deje sitio a otra, probablemente el inglés. Por cierto, ese día Euskaldun bat no será sólo ‘Un Euscalduna’, sino un ‘murciélago vascongado’. Blind as a bat.
Lo cual me trae a la memoria una bonita canción vasca, que a buen seguro él también conoce, pero tal vez sólo en caristio. Tiene miga. Y como lo monolingüe no quita lo cortés, ahí va también su aproximación en mi celtibero.
Euskaldun bat zen itsu
Euskaldun bat zen itsu
eta bertsolari, atez ate zabilen iloba gidari. Soineko eta diru yanari eta edari nasaiki ibiltzen zuen bertso eman sari. Oi nere pikapeko eun dukattxoak orain agertu ditu gure Jaungoikoak. Todo lo quiere,
todo lo pierde:
berreun diralako
atoz bihar ere." |
Euskaldun bat el ciego
coplas cantando,
la hija de puerta en puerta
le va guiando.
Con ropa, sopa y vino
y una moneda
a cambio de una copla
contento queda.
¡Señor! Los cien ducados
bajo un ladrillo
guardados y olvidados,
han parecido.
¡Ay, don ‘Todo lo quieres
todo lo pierdes’!:
a ver si son doscientos,
mañana vuelves.
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Figura: 'Citarista ciego y niña', bronce (¿Creta?, s. VII a. de JC). Museo J. P. Getty, Los Ángeles.






