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lunes, 3 de septiembre de 2012

Rentrée 2012


       El caso Bolinaga no tendría mayor relieve, de no inscribirse en la saga de ETA. Hasta por su lado trágico, la poco clara ‘etapa terminal’ del primero hace recordar la grotesca ‘agonía de ETA’, en cuanto a su duración indefinida.
       Su importancia le viene de sus posibilidades en el campo de la jurisprudencia, como eventual  ‘doctrina Bolinaga’, repitiendo lo de Parot, que también debutó como ‘caso’ y anécdota para elevarse a ‘doctrina’.
       Es lo que hábilmente pretende la Izquierda Abertzale, con la colaboración impagable de los más altos poderes públicos, en su extraña gestión técnica y mediática de un beneficio penitenciario estrepitoso.

       Como en las Termópilas
       La disolución de ETA y su entrega de las armas, en boca del Gobierno de España es un mantra de letanía que ya aburre por su incongruencia, si de veras la banda ha sido derrotada. También esto recuerda las Termópilas, con aquel cruce de comunicados entre Jerjes y Leónidas:
 πάλιν δ το Ξέρξου γράψαντος, ‘πέμψον τ πλα,’ ντέγραψε, ‘μολν λαβέ.’ 
 (Nuevo mensaje de Jerjes: «Entrega las armas». Respuesta: «Ven y las tomas») [1]
      Y es que antes el Gran Rey de Persia había escrito al reyezuelo de Esparta algo que sorprende por su paralelismo actual: 
«Si en vez de luchar contra el destino [2] te entiendes conmigo, puedes ser el monarca de toda Grecia.» 
       La respuesta de Leónidas según Plutarco es moralina hagiográfica, históricamente endeble: 
«Si tuvieses idea de lo que es decencia, no serías tan ambicioso de lo ajeno. Por mi parte, prefiero morir por Grecia a ser el monarca de todos los de mi raza.» [3]  
       Una salida como para hacer reír  a ETA y a los amos virtuales de Euscalerría, pero digna de meditación para el Ejecutivo y la Justicia de España.
       El aberzalismo en general reconocerá aquí sin dificultad el imperialismo español, ambicioso de dominar al Pueblo Vasco, si bien ETA nunca ha estado por el heroísmo a lo Leónidas y sus Trescientos. Y menos aún con la autoinmolación como alternativa al dominio político de todo el Pais Vasco.
       Lo que tiene su miga es la oferta de Jerjes-España, transportada en clave vasca: 
«ETA, ríndete, deja las armas, y yo te dejo libre el acceso al gobierno, no sólo de tu pequeña provincia y gente, sino de toda la CAV y el Pais Vasco-Navarro». 
       La victoria persa, en lo militar, estaba cantada. Aun así, la agonía de los Trescientos pudo haber durado bastante más de una semana, de no haber sido por Efialtes.
      Efialtes es un tópico ambiguo, sucedáneo mortal del deus ex machina, que interviene para soltar un nudo de  suspense, y de paso cumple función catártica, justificativa. Judas, por ejemplo: gracias a él, se captura a Jesús a tiempo para ajusticiarle, y esta circunstancia le convierte en el Cordero de Pascua.
       Hay Efialtes buenos y malos. En las Navas de Tolosa (1212) los cristianos tuvieron su Efialtes bueno, un ángel en figura de pastor –el misterioso Martín Alhaja–, que les llevó derechos al campamento de Miramamolín. El Efialtes de las Termópilas era también pastor, pero de la especie malvada, que ayudó al enemigo a rodear aquel paso honroso y atacar también por la retaguardia a los auxiliares de Esparta (él era de Tesalia).
       ¿Traición? O según se mire, pragmatismo, oportunismo, torpeza… De ahí cierta dificultad para poner nombre a nuestros Efialtes, los buenos y los malos: ¿Chusito, Currin, Rubalcaba, Yuste…? Donde no cabe duda es en la identificación de ‘Efialtes el Torpe’, que ha ido tomado nombre y apellidos de diferentes personalidades, avatarizándose últimamente en el Ministro del Interior, o en el Juez de Vigilancia Penitenciaria.

       Bolinaga y sus Trescientos 
       Para esta representación, nuestro teatrillo de las Termópilas luce el decorado de una cárcel con presos etarras en huelga de hambre. No exactamente ayuno, sólo hambre, y para algunos sólo buen apetito, mitigado con artículos de economato guardados bajo el colchón.
       Lidera el sainete Bolinaga, secundado al principio sólo por una treintena de internos, luego por otros más, con apoyo de aliados externos, hasta completar más o menos los Trescientos de Leónidas. Todo ello en el marco disciplinar de ETA sobre sus ‘presos políticos’, en su vía ortodoxa de excarcelación, frente a la ‘vía Nanclares’ que ofrece el Gobierno.
       La actuación personal del ex carcelero de Ortega Lara’ –como han dado en llamarle duró lo justo (8-22 de agosto) para dejar encarrilado el objetivo, sin poner en peligro su vida de enfermo.
       Obtenido de Instituciones Penitenciarias el beneficio del tercer grado, la libertad condicional era cosa hecha, pese a la oposición de la Fiscalía. Ante la cual, el juez titular Luis de Castro interrumpe sus vacaciones para practicar tal obra de misericordia como es visitar al preso en el hospital de San Sebastián, donde recibe tratamiento médico. Agosto, 28. La entrevista, de pocos minutos, no por breve dejó de ser jugosa, eficaz y altamente noticiable. En ella el recluso aleccionó a su juez: «Estoy enfermo. Cumpla usted la Ley».
       Lejos de ver en ello insolencia o desacato, el misericordioso Castro en un par de días ya tiene listo y emite el auto de libertad condicional.

       Un auto de fe ciega
       El auto ‘JESUS MARIA URIBECHEVARRIA (sic) BOLINAGA’, de 30 de agosto, es notable por más de un concepto.
       Todo el razonamiento jurídico se orienta a una conclusión transparente desde el principio. De hecho, ha sido objeto de una deconstrucción demoledora por parte de la Fiscalía de la misma Audiencia Nacional:
       Aplicación errónea del artículo legal clave en que se funda (art. 92 del Código Penal) –achaca el fiscal–; confusión de los preceptos a aplicar, alegación de precedentes incorrectos, dispensa arbitraria de requisitos por parte del reo, en virtud de la mera apreciación de su escasa peligrosidad y dificultad para delinquir, dado su estado físico. Ni la visita del juez al reo se libra de censura.
       Con qué convicción y nervio actúa este fiscal, después de lo visto ya no importa tanto. Se haga firme o no, el auto de Castro ahí queda, para testimonio de una actitud continuista respecto a ETA y sus presos.
       Uno no entiende de leyes, pero algo se le da la lectura. Al sentido, pues, me atengo. Por ejemplo, donde la ley habla de «la urgencia que el caso requiera», no entender «a todo meter, a toda mecha o a toda pastilla». Que es como se lo ha tomado el juez y se lo tomaría cualquier otro con ganas de despachar cuanto antes.
       Cuando el auto dice «el informe médico», no se entienda como conjunto de informes habidos, sino como el informe que, aunque viniendo sin firmar, ha sido el único tenido en consideración, ignorando otros que tal vez no coinciden con aquél, o incluso lo contradicen. Con todo, «no cabe duda de la imparcialidad y rigor de los facultativos», arguye Castro.
       Y cuando leo que un pronóstico médico adverso se mide por el baremo de una Circular de Centro, «haciendo, que en estos casos, la pena ya no cumpla la finalidad resocializadora que tiene atribuida y se considere su ejecución atentatoria a los principios de humanidad y dignidad de la persona, que tiene que predominar sobre cualquiera otra consideración legal, según reiterada doctrina de nuestro Tribunal Constitucional», no ya digo que no lo entiendo, sino que la frase en sí es initeligible, amén de ofensiva a la sintaxis. Y si de veras el TC dice y piensa lo resaltado en negrita, es preocupante.
       No puede extrañar que el auto haya irritado al Fiscal, aunque éste como tal no haya podido explicitar el porqué. El documento es un montaje de citas de libros para uso de presos y de sus abogados defensores; en especial de un Manual de ejecución penitenciaria, cap. 5, de una lenidad ‘progre’ que convierte en chicle todo hierro que toca [4]. Un ejemplo: 
«En principio, el artículo 196.2 RP está pensado esencialmente para los enfermos terminales. Sin embargo, el concepto de enfermo terminal no debe ser interpretado tan restrictivamente que pueda llegar a confundirse con enfermo agónico o cercano a la muerte… Se puede equiparar… a vivir en libertad esa ultima etapa de la vida que puede incluso tener larga duración; un vivir que es también convivir –el hombre como ser social desde los filósofos griegos–, en definitiva sentir la vida como convivencia y no como dependencia absoluta de otros. Pero además… » 
        Todo así. En estilo leguleyo, pasito a paso, de sofisma en sofisma, resulta que todos nacemos morituri terminales (bendito pecado original, felix culpa), y lo que nos resta de vida –nuestra terminalidad, q. D. g. p. m. a.– no es para que  la Justicia nos lo amargue con algo tan inhumano, tan indigno, como es la privación de libertad, aunque sea en prisiones de lujo. Además, 
«el último período de la vida de un ser humano es el más difícil de afrontar física y psíquicamente. Ello exige (sic) unas condiciones emocionales, materiales y personales (sic; ¿algún adjetivo más?) que son incompatibles con la situación de reclusión.» 
       En suma, según el auto: 
« El período terminal de la vida, (sic, coma) es un concepto indeterminado en cuanto a su duración que puede ser más o menos largo (sic).»
«No se puede interpretar enfermo grave e incurable con (sic) estado preagónico.» [5]
        Y como, por otra parte, lo de la reinserción social más parece un deber y responsabilidad de la sociedad que del propio delincuente, en llegando a esa ‘etapa terminal’ todo lo larga que Dios quiera, pues sanseacabó, allá él con su conciencia. En esta poza de buenismo se abreva el autor del auto Bolinaga.
       En defensa del mismo –del auto–, algunos sacan el axioma ‘in dubio pro reo’. Pero esa regla presupone otra inexcusable: en la duda, lo primero de lo primero es hacer todo lo posible para salir de ella. Sólo agotado ese requisito viene lo del beneficio de la duda. Y en el caso de Josu, hasta para los médicos su desmejoría ha sido efecto transitorio  de su huelga de hambre, y no un agravamiento en su enfermedad.
       Así el juez Castro bien pudo y debió ampliar y contrastar averiguaciones, si no le urgían otras prisas ajenas a la Medicina y al Derecho. ¿O es que su clarividencia ni siquiera abrigó dudas desde el principio sobre cuál iba a ser su decisión? ¿Pues qué esperaba oír en el hospital Donostia, que ya no supiese?
       No le extrañe, por tanto, que la gente haga un mohín escéptico. Es porque se acuerdan de otro enfermo, hace años igualmente gravísimo irreversible; el cual, una vez recobrada su ‘dignidad humana’ en forma de libertad condicional, con buen acuerdo aprovechó para ponerse a cubierto de la Ley. Y aunque por su mala salud de hierro ya no iba con él la obligación de reintegrarse en sociedad, él en su celo ciudadano lo hizo voluntariamente, pasando a ejercer la honrada profesión de taxista en la Gran Bretaña.
       Casualidad, De Juana era de la misma banda que Josu y que otra partida numerosa de presos que  ya reclaman el mismo beneficio, por el mismo motivo y con el mismo jaleo en la calle. Pues no sólo presionan las víctimas, señores Juez y Ministro, también del otro lado sufren ustedes presiones, aunque no parezcan sentirlas, volcados como están en afear a aquéllas su apetito de venganza.
       Y no es que las víctimas sean especialmente vengativas, ni que pidan el talión, cuando muchas de ellas ni siquiera desean la muerte u otro mal ni a sus peores enemigos. Es sólo que les haría maldita gracia, de aquí a unos años, ver a otro verdugo moribundo haciendo vida normal por ahí, sin haberse arrepentido ni resarcido por el daño causado. Pues eso: ¿a qué tantas prisas?
       Otro escrúpulo viene de la misma fe ciega que Castro expresa y reclama, en cuanto a la pretendida dificultad del reo para delinquir, que le hace poco o nada peligroso. Hombre, para pegar tiros y salir corriendo, o para vigilar a un secuestrado en un zulo durante meses, probablemente un canceroso incurable no sea el peón indicado. Pero es que la trama de ETA es muy compleja, con variedad de vidas y milagros, donde entran también los especialistas del espionaje y el chivatazo. Y en esto sí que un paciente desde su butaca en un balcón todavía puede prestar cierto servicio. Máxime si no ha dado muestra alguna de arrepentimiento.
       El que la banda haya dejado las armas no significa, señor Juez, que aquí nadie tenga que andar ya con la barba al hombro.  No seamos ingenuos, dicho sea con la venia y sin ánimo de señalar. 

___________________________________
  
[1] Plutarco, Apotegmas lacónicos, 51,11.
[2] Literalmente, θεομαχεν, ‘guerrear contra el Dios’ (el divino Jerjes); o tal vez irónicamente, ‘guerrear a lo divino’, evocación de la Titanomaquia, que terminó en victoria total del panteón del Olimpo.
[3] Plutarco, ibíd. 51. 10.
[4] Julián Carlos Ríos, Manual de ejecución penitenciaria. 1998. Prólogo de Arturo Beltrán Núñez. (“Defenderse en Prisión”, sería el subtítulo. De hecho, el libro sigue en serie a otros del mismo autor: Aprender a defenderse en prisión, y Manual para la defensa de las personas presas). Se nota que no está escrito para fiscales, pero ¿para jueces?
[5] Auto 'Uribechevarria Bolinaga', Séptimo, c) y d).

viernes, 16 de marzo de 2012

“Yo te perdono”




«ETA debe reconocer el daño causado, pero no pedir perdón»
       La derecha es insaciable. Oigamos esto que decía a El País, hace cinco meses, un tal Paul Ríos, uno de los marmitones de la ‘Paz al Currin’:

«Hace cinco años decían que ETA tenía que declarar el final definitivo de la violencia. Ahora es la disolución, mañana será la entrega de armas, luego que pidan perdón, que paguen las indemnizaciones.
La derecha tiene una insatisfacción absoluta porque le han quitado el juguete de las manos.»

       Esto era hace cinco meses. El ‘mañana’ quedó atrás, y en efecto, mucha gente sigue insatisfecha. Bien porque, como dice este señor, son de derechas. O quizá porque en efecto hay cuentas todavía pendientes, perdones, indemnizaciones etc. En suma, porque ETA sigue estando ahí, y no hay forma de darle carpetazo, por buena voluntad que se ponga.
       A todo esto, en el párrafo ha salido a relucir la palabra ‘perdón’. Pues vamos con el perdón.
       Ríos no quiere o no queríaque ETA pida perdón; y menos como exigencia. ¿Razón? Porque el perdón es humillante. Y añade: «humillante para ETA, pero también para las víctimas».
       ¿Es esa una razón? Si Ríos y yo hablamos la misma lengua, estaremos de acuerdo en que quien comete un acto degradante, él solito se humilla a sí mismo. El asesino es un humillado. Auto-humillado, para ser exactos.
       Por tanto, todo lo que contribuya a salir de esa degradación, lejos de humillarle le honra. ¿Entonces?
       Lo que ocurre es que tal vez ETA no cree haber hecho nada degradante. Y entonces sí, hacerles pedir perdón por algo que para ellos no es degradante, sino todo lo contrario, es noble, eso es humillarles. Y lo mismo a las víctimas: invitándoles a perdonar como villanos a quienes en realidad son héroes, se las rebaja y humilla.
       Repasando declaraciones como esta, y concretamente ese modo tan retorcido de asociar humillación a una cosa tan noble como el perdón y la compasión, me preguntaba dónde hemos visto todos un ejemplo de aberración moral tan monstruosa. 
       Y efectivamente, en La lista de Schindler hay una escena de lo más dura y repulsiva –para mayor mérito de una interpretación magistral–, cuando el capitán de las SS y comandante de un campo de concentración, Amon Göth, hasta entonces mero ángel de la muerte, de pronto descubre que su poder es más diabólico si se da el capricho de ser también perdonavidas. «Yo te perdono». El actor Ralph Fiennes borda el papel repitiendo la frase hasta hacerse odioso, sobre todo cuando la ensaya ante el espejo, como perdonándose y absolviéndose a sí mismo, sin pudor ni arrepentimiento.
       Administrar la vida y la muerte es privilegio que se otorga el terrorista, que a diferencia del militar, elige y consagra a sus víctimas para el sacrificio. Y claro, visto así el perdón, no cabe duda de que para un etarra, como para un nazi, después de haber sido un dios, rebajarse a pedir perdón a sus ‘perdonados’ (los que él pudo matar y no lo hizo, porque no le dio la divina gana), eso tiene que ser una humillación insufrible.
       Paul Ríos lo entiende de maravilla. Y ahora, rebobinada la película de Spielberg, entiendo la moral y la lógica también de otros personajes y personajillos, los correveidiles y facilitadores de la ‘fase resolutiva del conflicto’ .
       Esto del ‘perdón’, para el caso de ETA, suele darse como una exigencia del Código Penal. Y no es así exactamente. Es exigible sólo a efectos de acogerse voluntariamente a ciertos beneficios penitenciarios, que precisamente por ese carácter de favor legal admiten condiciones también legales. Y con razón, pues todo ello va en el espíritu de ayuda a la reinserción social del reo, según indicios razonables.
       Los procedimientos siempre son discutibles, y la petición de perdón también. Si cubre las expectativas, vale; si no, pues se cambia, y punto. Yo no la pondría como exigible, ya que hay situaciones muy especiales. Aparte de que tampoco la parte ofendida tiene obligación de perdonar, y hasta puede que de antemano haya declarado que nunca perdonará la ofensa. Bien entendido que, aun en tal caso, pedir perdón será exponerse a un desaire. Pero no es ninguna humillación, diga lo que quiera Paul Ríos.
       De todas formas, hasta una mentalidad así de tortuosa entiende que suena fuerte ir por ahí diciendo que los asesinos se pueden reintegrar sin gesto alguno de acercamiento a sus damnificados. Por eso el mismo Ríos, por ejemplo, admite que, sin pedir perdón, ETA debe reconocer el daño causado. ¿Qué significa esto?
       Reconocer el daño causado puede ser una obviedad. El asesino convicto y confeso no puede negar que mató. Por tanto, no parece tratarse de ese reconocimiento de lo que está a la vista de cualquiera.
       El reconocimiento de daño causado se refiere sin duda a una conciencia sobrevenida, un caer en cuenta en algo que antes no se veía, o se veía de otro modo. En suma, lo que dice la palabra griega metánoia, cambio de mente. Dicho por otros nombres: poenitentia en latín; en castellano, arrepentimiento. Donde antes el terrorista sólo veía un daño colateral ajeno a su responsabilidad, ahora lo ve de otro modo y asume el deber de reconocerlo. Reconocer y confesar que algo que antes se dio como no culposo, ahora resulta que estuvo mal hecho.
       En todo caso, ante tanto aplomo y frescura es inevitable preguntar, con qué autoridad ciertas personas deciden lo que debe hacerse y lo que no. Como si no hubiera leyes. Para lo del perdón, ya hemos visto, el pretexto era la ‘humillación’. ¿Y ahora?
       El problema es que esta interpretación del ‘reconocimiento de daño’ es mía, no del Sr. Ríos. Y mucho me temo que no le satisfaga, pues por este hilo sale demasiado ovillo para su propósito, que es aligerarle a ETA el paquete.
       Funambulismo puro. Todo es hacer equilibrios para eludir responsabilidad, y con ella la obligación de reparar el daño, incluso pecuniariamente, e incluso mediando perdón del agravio y daño moral. De ahí ese engolamiento en la expresión, generalizando: «ETA debe reconocer». Cada asesino en particular habrá cumplido con un «¡vaya!, pues y cómo lo siento, no era mi intención, nada personal, estamos en paz y que ustedes se alivien».
       Pero los abogados del diablo todavía nos van a sorprender sacando de la chistera otro conejito: la religión. Tanto el perdón como su correlato el arrepentimiento, no tienen cabida en esta fase de liquidación del ‘conflicto’, porque son conceptos religiosos, que nada pintan en una sociedad y ordenamiento laicos.
       ¿Es eso cierto? ¿Vale como argumento? En otro artículo le damos un repaso.


martes, 16 de noviembre de 2010

Los Señores de la Paz



El licenciado Otegui –o bien Otegi, pero entonces nada impide pronunciar Oteji, hablando en castellano–;  don Arnaldo, digo, delante del Tribunal que le juzga se levantó de su silla y compuso la siempre ensayadísima figura para recitar su monólogo:
«Quiero volver a decir y a reseñar, con carácter absolutamente nítido, prístino, clarí[s]…, claro, que nosotros hemos hecho una apuesta por las vías pacíficas y democráticas, que nosotros rechazamos el uso de la violencia para imponer un proyecto político, que nosotros abogamos por un proceso de soluciones democráticas … »

¿«Prístino»? ¿ha hablado de «decir y reseñar con carácter prístino» no sé qué? La moviola lo confirma, es lo que ha dicho. A saber, dónde habrá oído ese adjetivo este hombre nada sobrado de léxico.

Al grano. Lo lógico, lo coherente al menos, habría sido recusar en forma al tribunal de un estado opresor, incompetente para juzgar a un patriota vasco que reniega de la nacionalidad española. Otros patriotas lo hacen. Esta vez el guión no pedía eso, sino compostura. Tocaba mitin.

Lo que no podía faltar en un discurso de parquedad retórica rayana en inopia eran las palabras favoritas: ‘conflicto’, ‘democrático’, ‘apuesta’, ‘escenario’... El actor en su escenario, eso era el demagogo Otegui protestando ante la Sala su apuesta como demócrata, quién sabe si de toda la vida.

¿Por qué me entretengo con Arnaldo Otegui? No tengo fijación por este personaje, de biografía bastante explícita, salvo en algún detalle, como su grado académico, dónde, cuándo, en qué y cómo lo consiguió. Licenciado en Filosofía y Letras. O en Sociología, dicen también. La cárcel ha sido fecunda en titulaciones de abertzales por cuenta de una UPV/EHU que no frecuentaron, algunas portentosas.

Otegui me vale de paradigma de esa gente que podemos llamar «señores de la paz», como otros –o los mismos, para el caso– son «señores de la guerra». Condotieros, filibusteros de la pacificación que ellos mismos provocan, inducen, gestionan, escamotean.

Proceso de paz, resolución del conflicto, etc.  A fuerza de machacar en frío, terminan metiéndonos en la cabeza que «todos necesitamos la paz», que la paz está ahí, aunque no de balde, sólo si sabemos negociarla. Esa milonga no se entiende, o es que se entiende demasiado, veamos:

«El Pueblo Vasco, Euskal Herria, está en conflicto con el Estado Español, con el Estado Francés». No es verdad. Hay políticos que lideran grupos y partidos desde ese supuesto, es su problema, que no les da derecho a usurpar la voz de este país. Aquí somos muchos los que no necesitamos esa paz de que hablan los señores y profesionales del ‘conflicto’. Por una sencilla razón: nosotros no estamos en conflicto –en ese conflicto–, no estamos en guerra civil con nuestro propio estado ni en guerra con el vecino del norte.

«Los enemigos del nacionalismo vasco lo son en nombre de su nacionalismo español excluyente», otra falacia. De todo habrá en la viña del Señor, y tan legítima es la opción de una España centralista como cualquier opción separatista o federalista, pasando por toda la gama de autonomías nacionalistas periféricas. ¿Quién teme al lobo feroz? Por ahí no nos van a pillar en renuncio.

Aquí el único conflicto es el que tratan de imponer los que de tiempo acá se comportan como señores de la paz, mientras niegan la única realidad política pacífica que hay, la firmada por los demócratas al sacudirse la dictadura y otorgarse una Constitución reformable y expresiva de la soberanía nacional española.

Los que no estamos en el conflicto de Otegui, o de Ibarretxe (que tanto monta), debemos tomar conciencia de ello y decir bien alto que su guerra no es la nuestra, y por tanto no necesitamos ni queremos para nada la paz que nos venden. Tan así es, que sólo desde una gran miopía, o un oportunismo político inconfesable, se puede estar colgado de los gestos o las palabras de ETA-Batasuna. o de ETA, Batasuna & Cía, como si la paz dependiera de ellos.

Señores de la Paz hay muchos y de muy variados pelajes. Eguiguren es otro de ellos. ¡Pero Eguiguren es demócrata  y nunca ha sido señor de la guerra! ¿Y qué? Es de los que saben como se cocina la paz, como se dialoga con el mismo diablo, como quien reza el rosario, para que la paz sea con nosotros. ¿Y Mr. Currin? Experto en resolver conflictos, mediador entre ETA y no se sabe quién, un soldado mercenario de la paz. Señor de la Paz es cualquiera de tanto espontáneo o comisionista para lavarnos el cerebro con la misma monserga de que nosotros tenemos un problema y alguien tiene la solución.

Claro que tenemos problemas. Entre otros, la delincuencia de todo tipo, incluido el terrorismo. Soluciones a debate, entre ellas no figura para nada la pacificación, el logro de un arreglo negociado de igual a igual entre la sociedad y las bandas de malhechores traficantes, proxenetas, ladrones, chantajistas, pistoleros. Menos todavía, la integración social de esa gente tal cuál y con atropello de la justicia, su infiltración en el Parlamento y las instituciones, por aquello de que «a nadie se le puede obligar a que renuncie a sus ideas, a su modelo de convivencia». Vaya si tenemos problemas. Uno especialmente molesto es la Caravana de la Paz.

Volviendo a Otegui. Primero en Anoeta, luego en el ‘Festival de Venecia’, ahora en la Audiencia Nacional, este ‘hombre de paz’ como que va de paloma de Noé con el ramo de olivo en el pico. El efecto irremediable es de arrogancia, un perdonavidas a lo Quinto Fabio, cuando abolsando un pliegue de su toga dijo a los cartagineses: «Aquí os traigo la paz y la guerra. Elegid» (T. Livio, 21, 18).

Encima, sin venir a cuento. Porque Roma y Cartago sí eran dos iguales en conflicto. Aquí, en cambio, ¿quién es ningún particular, ningún portavoz de grupo o partido político, para imponer a toda la sociedad su conflicto partidario, con dilemas de olivos y togas?


«Quiero que sepan que el pueblo trabajador vasco, que la clase obrera y las capas populares de este país, las que estamos organizadas para construir un proceso de liberación nacional y social en este país, no olvidaremos jamás el ejemplo que habéis dado, el compromiso que habéis adquirido, y el compromiso que además habéis planteado para buscar una solución dialogada y política al conflicto que enfrenta a Euskal Herria con el Estado Español.» (A. O.)

–¿Y la paz?

–Un momento, que para todos hay. En seguida me dirijo a los payos. Ea, vamos allá: Damas y caballeros, aquí les traigo el ramo de olivo. La Pazzz...

El crecepelo mágico…

Sólo un problema: en toda esta feria, el charlatán es el único calvo.

viernes, 30 de octubre de 2009

De Brian por la vida


Uno de los aspecto más irritantes de la política de Ibarretxe tocante a nuestro 'conflicto' ha sido su empeño en darle aire internacional, contratando a expertos foráneos, como si aquí no nos conociésemos todos. En eso, el ex lendacari no hizo más que seguir a ciegas la estrategia diseñada por Batasuna para internacionalizar la cuestión vasca, presentada al mundo como conflicto entre el Pueblo Vasco oprimido y el Estado Español opresor.


El último episodio (por ahora) de la campaña ha sido, ayer mismo, la conferencia –'charla', según Gara– de Brian Currin en el Kursaal de San Sebastián, sobre «¿Cómo reactivar el proceso de paz?».
Organizaba el evento Lokarri, no el Gobierno Vasco presente ni pretérito. Lejos la sombra de sospecha de un acto oficial ni oficioso, pagado con dinero público. Aun así, no sería curiosidad malsana querer saber si el acto ha contado con ayuda económica a cargo del presupuesto. De hecho, allí estuvo en persona Ibarretxe, que ha contado en su panel de asesores políticos con este Currin, que lleva ya «cinco años trabajando en el conflicto vasco». ¿Quién se lo recomendó? Sin aventurar juicios temerarios, hay que recordar que otro cliente de Currin ha sido Arnaldo Otegi, siempre en torno al mismo monotema del 'conflicto', y siempre con la misma idea fija de sacarlo a foros internacionales.

¿Quién es Brian Currin? Si uno es de buen conformar, por ahí anda su ficha oficiosa que suelen reproducir los medios aberzales. Copio al azar:

Brian Currin es uno de los más activos mediadores internacionales en procesos de paz. Ha participado en los procesos de paz de Sudáfrica e Irlanda. En su país de origen formó parte de la Comisión de la Verdad de Sudáfrica y posteriormente ha sido coordinador de la Comisión de Revisión de Sentencias de Irlanda del Norte. Desde entonces Currin también ha trabajado en los procesos de paz de Sri Lanka, Ruanda y Oriente Próximo.

Así mismo, Brian Currin es un perfecto conocedor de la realidad vasca. Un ejemplo de ello es que distintos medios de comunicación, como el diario El País y los que conforman el Grupo Noticias, afirman que Brian Currin tiene un papel de mediación destacado en el intento por reactivar un proceso dialogado de paz y que mantiene intensos contacto con la Izquierda Abertzale representada por Batasuna.

Os dejo algunos ejemplos de lo que se dice sobre él en los medios:

«Al mediador Brian Currin le encarga Otegi la elaboración de un texto, muy similar a la propuesta de Anoeta de 2005, que, con su apuesta por las vías pacíficas, sirva de base para un debate dentro de la izquierda radical, previsto para los próximos meses. (El País).»

[Más adelante, sobre una intervención concreta de Mr. Currin:]
«Los mediadores pertenecen al Grupo Internacional Para el Diálogo y la Paz. En los encuentros mantenidos "a mediados del mes de septiembre", participó como máximo interlocutor del grupo el abogado sudafricano Brian Currin, que incluso abrió un canal de comunicación directo con ETA para convencerle –afirma el documento– de la necesidad de un alto el fuego permanente. (Noticias de Gipuzkoa).»

Todas las menciones a Currin en estos medios coinciden en alabarle como «perfecto conocedor del conflicto vasco». No lo pongamos en duda, aunque sorprende un poco que su wiki no diga palabra de una especialidad que tanto nos importa a los vascos, de un señor no sólo experto, sino 'ingeniero de canales con ETA'.

Ahora bien, si alguien quiere saber más, y sobre todo, mejor, sobre la Vida de Brian (Currin), puede consultar con Google, aunque es posible que encuentre más ruido que información propiamente dicha. De golpe, 145.000 páginas en inglés, que se dice pronto. Luego viene la rebaja, la repetición, la interferencia pertinaz de otro homónimo mucho más solicitado, a lo que se ve: un mercader de música, también en Suráfrica (Ciudad del Cabo).
Pero en fin , ¿a qué más, si tenemos ya lo que importa? Nuestro hombre es un abogado particular, un profesional o caballero de la 'industria del conflicto y  la mediación', contratado por Otegi y por el Gobierno de Ibarretxe como asesor, interventor o 'mediador' (¡!), en su visión particular del 'conflicto vasco'. No le demos más vueltas. ¿O sí le demos?
Por mí,sí. Hoy tengo la tarde más libre.

Brian Currin en el Kursaal

Recordemos el título de la intervención: Cómo reactivar el proceso de paz. Se da por supuesto que ha habido cierto 'proceso', hoy desactivado (por las razones que sea); y Mr. Currin, como experto, ofrece su reflexión y, quién sabe, tal vez hasta su fórmula o receta para reactivarlo. Pero, ¿de qué proceso se trata?

Me gustaría conocer el texto de la conferencia, pero hasta el momento no lo he hallado. Ciñéndome, pues, a reportajes y extractos, más alguna entrevista concedida a la prensa, saco en limpio que el conferenciante, más que dar una lección magistral, recitó una lección aprendida. Lo demás lo dijo en parábolas y enigmas, dando a entender que por discreción él no podía decir todo lo mucho y bueno que sabe.

Esa autocensura aviada de 'discreción' la viene practicando Currin, al menos desde 2001, cuando  por jugar sucio tuvo que dimitir, rabo entre piernas, en una mediación en Irlanda del Norte, dañada su credibilidad de broker independiente honesto.
Aun así, «la conferencia tuvo más concreción de la que se podía prever », según el diario Gara. Por ejemplo,

Currin «confirmó que conoce la nueva estrategia política propuesta por Batasuna, y garantizó al auditorio que se trata de un planteamiento novedoso, que si se lleva a la práctica "podrá tener un efecto profundo en la escena política de Euskal Herria"».

Así mismo, «admitió que, hace meses, realizó un trabajo encargado por la izquierda abertzale sobre la conformación de un bloque anti-apartheid en su país en los años 80

Precisando más, «en julio de 2008 "líderes de la izquierda independentista" le pidieron un informe que describiera cómo las fuerzas anti- apartheid sudafricanas se unieron y lograron operar legalmente en política.
Le consta también que después, entre setiembre y noviembre del año pasado, hubo "amplias consultas" sobre aquella estrategia y sus posibles aplicaciones en Euskal Herria.
"Ese documento provocó un proceso que desarrolló una vida propia. Yo no busco ningún mérito. Se examinaron las estrategias y las consecuencias.
En diciembre leí que Arnaldo Otegi empezaba a hablar de un nuevo proyecto político distinto al del pasado. Sé que hubo más consultas entre diciembre y abril de este año, y que se desarrolló una posición sobre la violencia"».


Hasta aquí, todo luz, lo ve un ciego. Pero era sólo el principio:

«Currin fue muy explícito al resumir cuál ha sido su participación en trabajos que situó "en los últimos dieciséis meses". Mantuvo más discreción, lógicamente, sobre otras cuestiones que permanecen abiertas, pero de las que se declaró bien informado, como las opciones de apoyo internacional a un eventual proceso de paz.
"No les puedo decir que Gordon Brown o Barack Obama harán declaraciones sobre lo que ocurra en el País Vasco, pero sí les digo que la comunidad internacional no se quedará callada si ve una oportunidad de lograr la paz en el último conflicto violento en Europa Occidental"».


Deslumbrante, ¿a que sí?. Y por cierto, nada más necesario que esta confianza en la 'comunidad internacional' (¿?), pues lo que hasta ahora se tenía entendido es que el gobierno de España hace un mes desbarató una maniobra de Batasuna para llevar nuestro conflicto al Parlamento Británico, donde este 3 de noviembre se abriría un debate para «reiniciar el diálogo», con intervención de… Mr. Brian Currin, of course!

Pues bien, ese mismo Gobierno que boicotea iniciativas tan loables ad extra, también sabotea las operaciones ad intra:

Ante «las detenciones de Arnaldo Otegi, Rafa Díez y sus compañeros, [Currin] admitió su asombro: "Claramente, el Gobierno español parece saber que hubo consultas entre la izquierda independentista y ETA; pero si esas consultas tienen que ver con un proceso de paz, ¿cómo se va a procesar a esas personas?", se preguntó.»

Cualquiera de los presentes de «un auditorio que no perdía detalle» podría haberle explicado al experto el por qué de esas detenciones, a la luz de una sentencia de Estrasburgo. Tampoco habría estado de más una aclaración sobre el contenido de las supuestas consultas con ETA –en particular, si era para invitarle o intimarle a dejar la lucha armada–, pues esa información habría sido preciosa (en realidad, la única pertinente) para comprobar la naturaleza pacífica del contacto. No fue así, y el charlista avanzó su propia explicación:

«Sé que hay una desconfianza mutua entre la izquierda independentista y la mayoría de los partidos, si no todos. Lo sé porque he sido testigo de ello. Puede que Madrid, y no digo esto a la ligera, desee profundizar en esa desconfianza porque no quiere que esa iniciativa tenga éxito. ¿Por qué? ¿Quizás porque el PSOE encabeza ahora el Gobierno Vasco?».

Aunque la inculpación de 'Madrid' es bastante clara, algún oyente la quiso más explícita, en el turno de preguntas:

–¿Cree Usted realmente que el Estado español está dispuesto a dar una solución al conflicto político en Euskal Herria?
–«Esa pregunta es muy interesante, porque es precisamente la pregunta que ETA se está haciendo en este momento, y la pregunta que podría estar haciéndole a la izquierda abertzale».

No estaría de más una investigación de posibles ancestros galaicos de esta esfinge surafricana. Podría darse alguna sorpresa.

Larga vida a ETA

En todo caso, si hay alguien que no desea ni recomienda la desaparición de ETA, al menos a corto plazo, ese es el propio abogado 'mediador' y ex asesor de Ibarretxe:

«Una de las ideas que reiteró Currin es que no cabe pedir a la izquierda abertzale una condena de ETA. Alertó de que en ese caso podría ocurrir que otra formación política ocupara su lugar: «Y habríamos retrocedido diez años». En su opinión, tiene que ocurrir justo lo contrario: «La izquierda independentista tiene que hacer este viaje con ETA».

Por si alguien no lo había entendido bien, o se figuró que era broma, Brian remachó esta filosofía:

«Habrá mucha gente impaciente que querrá cosas rápidas, pero un edificio que se construye sobre malos cimientos se desmorona. La paciencia es esencial.»


Paciencia, pues. Pero no de brazos cruzados, no señor. Todos a una con Otegi. Como suena: «un último mensaje que (admitió Currin) podía entenderse "ingenuo" al formularse ante rivales políticos de la izquierda abertzale:


«Creo sinceramente que ese movimiento está verdaderamente comprometido con una estrategia alternativa. Apoyen esta iniciativa. Con ello no apoyan a la izquierda abertzale, sólo apoyan un proyecto que necesita ser incluyente. Si no empiezan a confiar unos en otros, no hay ninguna posibilidad de encontrar una solución».

Varias veces repitió Currin que él no habla a la ligera. ¿Alguien ha podido pensar tal cosa? Todo lo contrario. A juzgar por los extractos, él ha medido y pesado sus palabras con precisión, para que encajen con lo que sus oyentes ya han dicho. Porque, a decir verdad, todo lo que se cita de la conferencia o charla del Kursaal parece un cosido de retazos, una rapsodia de declaraciones ya pronunciadas con anterioridad por el frente soberanista, a tenor de las detenciones y acusando al Gobierno central de querer perpetuar el conflicto y la existencia de ETA. Todo lo demás es adobo de insinuaciones y medias palabras, dándose de misterioso enterado. Gran alforja para corto viaje.



Cheer up, Brian,

You know what they say
Some things in life are bad,
they can really make you mad
other things just make you
swear and curse

When you're chewing on life's gristle,
don't grumble, give a whistle,
and this'll help things
turn out for the best
and… always look
on the bright side of life

If life seems jolly rotten,
there's something you've forgotten
and that's to laugh and smile
and dance and sing
and… always look
on the bright side of life

When you're feeling in the dumps,
don't be silly chumps,
just purse your lips and whistle
--that's the thing.

Come on!
For life is quite absurd
and death's the final word,
you must always face
the curtain with a bow

Forget about your sin,
give the audience a grin
enjoy it – it's your last
chance anyhow
so, always look
on the bright side of death