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| Mikel Irizar, en su blog 'Piperrautsa' |
Las elecciones de junio repusieron al frente de la Diputación de Guipúzcoa al peneuvista Markel Olano, en detrimento de la coalición Bildu. Entre los descabalgados figuraba, como Director General de Euskera, Zigor Etxaburu, con unas «líneas estratégicas para el período 2012-2015 con seis ejes principales». El último y principalísimo, eje de ejes:
– Impulso al proceso de cambio para vivir en lengua vasca.
La ejecutoria fascistoide del Director General saliente, y en especial su iniciativa de confeccionar un censo de vascohablantes en la Noble Provincia, revela qué idea del cambio tenía entre ceja y ceja. Un proyecto tan infumable, que el propio Martín Garitano se apresuró a echar aceite en el movido estanque de la opinión pública.
Lo que en nigún caso se desmintió fue el propósito ‘estratégico’ de impulsar «el cambio para vivir en lengua vasca»: que ya eran ganas de meterse el Organismo Foral en la vida privada de todos y cada uno de sus gobernados y contribuyentes.
A Olano le faltó tiempo para poner patas arriba el organigrama de Bildu en la Foral Casa. El 25 de junio, como Diputado General, ponía bajo su «dependencia orgánica y funcional» , entre otras Direcciones Generales, la desalojada por Etxaburu. Un mes más tarde se sabía que el puesto vacante sería para Mikel Irizar Intxausti, aunque con una novedad: su cargo pasaba a llamarse de Director General para la Igualdad Lingüística.
Dirección General de Igualdad Lingüística
De no creer. ¿O sea que EiTB pondrá un par de canales más en castellano, para igualar con el vascuence? ¿Y en la ETB-2 dejarán de meter morcillas en eusquera, sin doblar, a veces con subtítulos microscópicos en español, otras ni eso?... ¿O sea que en la enseñanza pública obligatoria el modelo preferente será el B? Porque esto también es parte de la igualdad lingüística, empezando por la escuela. ¿O sea…?
Ni de coña, bueno es el Olano.
De entrada, ya lo ha dicho el nuevo Directo General, como quien cita el Evangelio:
–No he venido a destruir nada de lo que se ha hecho bien.
Que es como acariciarle las orejas a Zigor, mientras el entrante no precise qué cosas hizo mal el saliente. Impulsar el cambio para que en Guipúzcoa se viva, y hasta se muera en euskera, es un eje válido, que sólo necesita un poco de engrase para que no chirríe, como con el tosco Director General anterior.
El cambio de nombre del cargo es otro maquillaje típico del sistema nacionalista para reeducar el subconsciente usando «las palabras que no son» (© Pilar Ruiz). Desengañémonos: ‘Igualdad Lingüística’ será lo que mande Humpty Dumpty, o sea cualquier cosa menos lo que figura en el Diccionario. Zigor, como haciendo honor a su nombre (‘látigo’, ‘castigo’) ha sido domador a lo bestia en el circo guipuzcoano, siempre con la silla en una mano y el zurriago en la otra, asustando al personal. Ahora viene otro domador más fino, que susurra a sus animalitos mirándoles a los ojos. Escuela de ‘doma blanda’, ya estudiada en este blog.
Para hacernos idea del nuevo espectáculo, repasemos esta entrevista en El Diario Vasco (10-10-2015), facilita toda ella, que casi parece guión. (Si les aburre no me culpen, quedan advertidos. A mí personalmente el maestro Zigor me distraía más. Y si algún párrafo parece que no se entiende, no se preocupen: no se entiende, y además es ininteligible.)
La entradilla dice así, citando al nuevo Director General de la Cosa:
«Asegura que “gestionar la diversidad lingüística debería ser responsabilidad de todos los ciudadanos, también de los que viven lejos del euskera”»
«Gestionar la diversidad lingüística». Si quisiera decir algo, quedaría hasta cursi. Diríase que Guipúzcoa es una Babel a lo Baztarrika. Pues sí, oiga: «Gipuzkoan ehun hizkuntzatik gora hitz egiten dira…» –salía el mismo Mikel Irizar en otra entrevista hace poco–. «En Guipúzcoa se hablan más de un centenar de lenguas… El mundo va cambiando. Las convivencias entre lenguas piden moldes nuevos».
Toda ocasión es buena para amortiguar la presencia de la lengua común española, en una supuesta algarabía de lenguas inmigrantes. Cosa que nada tendría que ver con el tema que le preocupa al Director de Igualdad Lingüística: «la convivencia “plena, justa y en términos de igualdad” entre el euskera y el castellano». Esa es toda la ‘diversidad’ que cuenta, y que por lo visto hemos de gestionar entre todos, «resolviendo las complicaciones que ello implica» [sic] ¿Cuáles, si puede saberse? En realidad, una sola de cara y cruz. La cara es el derecho de todo vascongado a «vivir plenamente en euskera». Consecuencia de ello será la cruz. Cruz para el castellano obviamente, luego lo vemos.
El mantra de ‘vivir en eusquera’ es archiconocido, y hay quien vive esa plenitud en grado heroico, negándose por ejemplo un paciente a que se le practique una colonoscopia, si el personal facultativo no se dirige a él en vascuence. Con que a euscaldunizarse tocan, al menos hasta que se cumplan esas tres condiciones de convivencia lingüística: plenitud, justicia, igualdad.
¿Y eso por qué? Porque lo dice el nacionalismo, el duro y el blando. Porque los Zigores a la brava, o los Mikeles a la blanda, están puestos ahí para eso. Al ‘pueblo vasco’, ni siquiera a la ciududanía de la CAV, jamás se le ha consultado en referéndum, ni de otra manera, una cosa tan elemental, tan obvia y a la vez tan sensible, como ha sido y es el cambio de modelo lingüístico.
– «Bueno, los padres, las familias de habla castellana han dado mayormente su consentimiento, al elegir para sus hijos el modelo D de ‘inmersión’.»
Este argumento tan repetido suena un tanto cínico, si la responsabilidad de los padres se enfrenta a la posición ventajista de los euscaldunas en las oposiciones y acceso a la función pública y otras oportunidades. La prueba es que esos mismos padres, incluso vascos de apellidos y educación pero no euscaldunas, casi nunca tienen interés real en aprender vascuence.
La receta Irizar para la igualdad
Mikel Irizar viene recomendado como experto en comunicación y promoción de la lengua, con una experiencia de 30 años en la Kutxa, en contacto con militantes y apóstoles de la euskalgintza o ‘acción vasca’, algunos bastante agresivos. Veamos que nos trae de novedad este caballero:
«Tradicionalmente, el foco se ha puesto en el euskera, y se ha emplazado sobre todo a los euskaldunes, a los euskaltzales y a quienes se mueven en torno al euskera, por lo que las personas ajenas a esa realidad no han sentido que el asunto fuera con ellos ni que tuvieran nada en juego…»
Hombre, no. Desde el momento en que se nos impuso una Ley del Euskera cargada de consecuencias prácticas, discriminando (en contra de la Constitución) a los ciudadanos de la CAV por razón de lengua, nadie se sintió ajeno ni fuera de juego, por sí mismo, pero sobre todo por sus hijos y nietos.
«Lo que pretende este enfoque es plantear la cuestión del euskera en base a valores compartidos por todos, como la libertad, la igualdad o la justicia, de manera que se abre y se amplía al conjunto de la sociedad.»
Vaya, la tríada ‘plenitud-igualdad-justicia’ pone ahora ‘libertad’ en cabecera. No da igual, pero como si. La cuestión no es si todos compartimos esa terna de valores. La cuestión es cómo entendemos unos y otros en la práctica esos valores, en un caso tan atravesado y tan descarado como es la política lingüística ventajista para el eusquera. El citado señor de la colonoscopia, al parecer, «conocía sus derechos», amparados por la Ley, y reclamada su libertad, su justicia etc., frente a lo que él sentía como un atropello heredado del Franquismo. Si el Sr. Irizar me arguye que este ejemplo no viene a cuento, porque se situaba «en los entornos formales (como él dice), en los que el uso de las lenguas oficiales está reglamentado», no hará sino darme la razón en que manejamos conceptos muy distintos y hasta contradictorios.
Hasta aquí no avanzamos en la novedosa ‘igualdad lingüística’. A ver si el discurso desciende de lo abstracto y nos aclaramos.
«Para empezar, hay que reconocer explícitamente a la gente que vive sin el euskera su derecho a hacerlo, y a elegir otra lengua, en este caso el castellano.»
–Y viceversa–, puntualiza la entrevistadora.
– Así es–, concede el entrevistado.
«Elegir otra lengua». La expresión no es la propia de un experto en psicología del lenguaje, aparte de la carga despectiva al referirse a una lengua materna; y las lenguas maternas, como es sabido no se eligen.
«En el día a día, cuando hablamos en euskera queremos que nos respondan en esa lengua, y eso a veces entra en el ámbito de la libertad del otro. Lo que ocurre es que esa libertad tiene que llevar aparejada la igualdad y, tal como quien quiera vivir en castellano tiene que poder hacerlo, también tiene que tener esa posibilidad quien quiera vivir en euskera.»
–No parece fácil, si uno de los interlocutores no conoce una de las lenguas, básicamente el euskera.
Y aquí viene la gran Revelación; el ‘huevo de Colón’ de la Igualdad Lingüística Foral Vasca:
–No es tan difícil como parece, aunque, evidentemente, como mínimo tiene que entender euskera, tal como todos los euskaldunes entendemos el castellano, aunque la conversación se desarrolle en dos idiomas. Si eso no se produce, no hay igualdad.
A problemas imaginarios, soluciones perogrullescas. El camino a la ‘igualdad-plenitud-justicia-etc.’ pasa porque aquí todo quisque y toda quisca entienda vascuence, «tal como todos los euskaldunes entendemos el castellano». Sólo se echa de menos la coletilla de rigor: «gracias a Franco» . Porque de otro modo parece como si el castellano de los euskaldunes les viniera por ciencia infusa.
Semejante pata de banco provoca, si no la hilaridad, sí el asombro y curiosidad de Dª Nerea Azurmendi, la periodista entrevistadora:
–¿Eso es factible? Y si lo es, ¿qué aporta?
–«Lo es, y abre líneas de trabajo muy interesantes, como el desarrollo de métodos para trabajar [sic] sobre todo la comprensión de manera sencilla y rápida. Respecto a lo que aporta, además de garantizar la igualdad ..., en cierta medida delimita el compromiso. No sentirse obligado a hablar euskera y asumir sólo la responsabilidad de entender a quienes hablamos en esa lengua es muy positivo».
En suma: blanda, pero doma. La buena nueva del Director Foral es que los de lengua castellana son perfectamente libres de usarla, y de no hablar en vascuence si no lo desean. Pero sepan que hasta eso llega su libertad. A partir de ahí, deben asumir su «responsabilidad de entender» lo que se les diga en vascuence, lo mismo que los vascongados les entienden a ellos. El animalito castellano tiene todos los permisos para no chapurrear una lengua que no domina o no le gusta («elegir su comunidad lingüística» ); pero en presencia de un domador vascófono y dispuesto a ‘vivir en euskera’, su deber es prestarle oído y procurar entenderle.
¡Y para llegar a esto ha necesitado el Sr. Irizar 30 años en la Kutxa, de Topaketa en Topaketa, presidiendo la Topagunea («la federación de entidades dedicadas a la promoción del euskera»…)! ¡Qué va, treinta años! La Trinidad Santísima se le acaba de aparecer, como quien dice:
–¿Qué acogida está teniendo esa visión?
– «Llevamos dos meses testándola en diversos foros, y he podido comprobar que genera un alto nivel de acuerdo.»
Un fármaco necesita mucho tiempo y contraste para entrar en circulación. Una ocurrencia en cambio sobre cómo euscaldunizar sin esfuerzo no tiene por qué ser añeja para ensayarla en humanoides, si son del romance. Este alumbrado pudo decir: «Mire usted, todavía es muy poco tiempo, veremos si cuaja.» Pues no, su ‘visión’ le da para largo: «ver dónde queremos estar dentro de 20 ó 30 años.»
A Mikel Irizar le ha tocado el gordo. El euskera sigue siendo industra puntera, sobre todo para los guipuzcoanos. Por algo Zigor Etxaburu ponía como otro de sus ‘ejes estratégicos’ (y Mikel lo mantiene) el liderazgo de la Provincia Noble en la promoción de la Lengua Sagrada. Una legión de «técnicos de apoyo, de pueblo en pueblo», celadores y domadores del eusquera, le rendirán pleitesía para el reparto de la bolsa de Igualdad Lingüística guipuzcoana: «Unos 5,5 millones, de los que 3 y pico irán en ayudas… Si tenemos más haremos más cosas».
Por qué Mikel Irizar
No tengo la menor idea. Tampoco es que se nos revele gran cosa de su currículo. Él mismo al abrir su blog PIPERRAUTSA (Pimentón), totalmente en vascuence, la primavera de 2005, daba una autobiografía escueta diciendo haber trabajado en una clínica y una carpintería – que debió de ser por amor al arte, porque luego añade que por el pan se hizo banquero, guardaviñas de oficio, y comunicador de afición. Ahí va su foto, tomada del mismo blog muy reciente, satisfecho de su nuevo cargo con nombre nuevo.
Lo de banquero (bankari) entiéndase como empleado de la Kutxa, hombre de fiar entre la izquierda abertzale para el reparto de ayudas al euskera.
Por de pronto, uno no entiende cómo el vascuence y su promoción tiene a tantísima gente empleada o subvencionada de forma suculenta. Los mismos que protestan por la presencia de un único Delegado del Gobierno Central en la CAV no se preguntan para qué necesitamos tres Diputaciones con sus tres Diputados Generales y sus Junteros, y ven natural que al doblar de cada esquina tropieces con un director general de euskera, un director de departamento de Euskera o un animador general del euskera; porque a los mamandurrios mayores de la lengua te los topas de dos en dos y hasta de cinco en cinco. Señor, cuánto bueno.
Lo que da mala espina y poca esperanza de cambio son las compañías que ha frecuentado Irizar. El mundillo de las ‘Edilicias Topaketas’ , por poner un ejemplo. Gente que te va por la vida de que
«tenemosunproblemaseriodeconvivencialingüística»
y que ellos nos lo tienen que arreglar. Aunque el problema de verdad es el suyo, que no serán felices mientras no euscaldunicen a todo semoviente. Les va la vida en ello, al pie de la letra.
Uno de los grupos con los que trata el nuevo Director General lleva por nombre ETA KITTO! No, nada que ver con ETA. Es elipsis de ‘Euskaraz, eta kitto!’ (‘En euskera, y punto redondo’); que es como las andereños conminan a nuestra chiquillería, ya desde el jardín de infancia, a que usen exclusivamente la lengua materna para unos, para otros de inmersión, la ‘nuestra’ para todos:
–¿Cómo dice el enanito?
–¡¡¡’Euskaraz, eta kitto’!!!
Igualdad lingüística, que la llaman. Y cuán dóciles son las criaturitas, siempre de parte de la autoridad y la justicia, así da gusto.
En fin, venir Irizar de la mano de Olano tampoco es la mejor recomendación. Recordemos a don Markel en pleno ataque de vexilofobia antiespañola (marzo 2010), apropiándose la fachada de la misma Diputación que presidía para poner un cartel de desafío a la Justicia. Allí también usurpaba la voluntad de los guipuzcoanos, que como gustan de repetir los correligionarios del PNV, incluido Olano cuando el sectarismo no le ofusca, son una sociedad tan plural y tan diversa, nadie lo diría. Entonces hasta pensé que Diputado Foral viene del latín Furialis: peleón poseído de la Furias.









