Vuelvo a Salamanca, y mi primer impulso me lleva a visitar la Casa-Museo de Unamuno. En la fachada, con un Víctor pintado, esta
dedicatoria:
¿Es buena esa divisa? Pero ante todo, ¿qué
significa?
El propio Unamuno lo explicó más de una vez:
«Mi divisa es: veritas prius pace,
primero la verdad que la paz. Es mejor verdad con guerra que mentira con paz.
Y, aquí por lo menos, los conservadores nos traen la paz de la mentira.»[1]
Aquella divisa quedó enmarcada el mismo año en
el brevísimo ensayo De la correspondencia de un luchador (1909), incluido
en ‘Mi religión’ y otros ensayos breves (1910). El ‘luchador’ era el
propio don Miguel en su época de ‘agonismo’, tras la crisis religiosa que tuvo
desde 1897. Esta vez decía:
«No me prediques la paz, que la tengo miedo. La
paz es la sumisión y la mentira. Ya conoces mi divisa: primero la verdad que la
paz. Antes quiero verdad en guerra que no mentira en paz.»[2]
Es aventurado trasponer una paradoja interiorista
y casi teológica a una situación política laica, como la generada esta semana
última con la Declaración de Ayete y el Comunicado de ETA sobre
el cese definitivo de su lucha armada. Hay, sin embargo, entre las dos un aire
de familia y una semejanza, en lo que tienen de psicodrama, histrionismo y
teatro. Porque don Miguel tuvo toda la vida sus ribetes de histrión [3]. Y el engolamiento
histriónico para lo solemne es otra seña de la identidad neovasca nacionalista.
Fuera de eso, la divisa viene como de encargo.
‘Primero’ y ‘antes’ son adverbios de orden, con sentido
de prioridad en el tiempo, el espacio o, en este caso, la preferencia. Sólo en
casos extremos puede implicar disyuntiva o alternativa, como en «antes muerto que vencido»[4].
La expresión «verdad antes que paz» no
debería llevar los sustantivos con mayúscula, porque no se trata de la Verdad ni
de la Paz abstractas o absolutas; tan absolutas, que cada cual tiene la suya, y
tan abstractas que en lo práctico sólo sirven para inscripciones.
Lo que queremos realmente es ambas cosas a la
vez, adjetivándose mutuamente: paz verdadera y verdad pacífica. «La verdad y paz se besan» (Salmo 84/85: 11). Siempre con la
verdad por delante, porque sin verdad no puede haber paz, sólo chapuza.
Si el terrorismo se disfraza de ‘enfrentamiento
armado’, si se habla de conflicto donde no lo hay, si se equiparan delincuentes
y policías, víctimas inocentes y malhechores perseguidos y condenados por la
justicia…, entonces no hay verdad, y cualquier apaño que resulte no merece el
nombre de paz. El que pique en la feria del “todos ganan” hace mal negocio.
Votantes de diseño y habas contadas
Mucho se ha comentado la clarividencia del
etarra ‘Antza’ en sus pronósticos de 2004, sobre resultados electorales de la
Izquierda Abertzale a ocho años vista (2004-2012):
«Para las autonómicas de 2005, 'Mikel Antza' previó
el logro de 150.000 votos y hay que decir que sacó un pleno al quince porque
con la lista pantalla de EHAK obtuvieron 150.188 sufragios. Para las
municipales de 2011, el jefe etarra dejó escrito que Batasuna sacaría 300.000
votos. El día 22 se verá si acierta.» [5]
Esta vez ‘Antza’ no acertó: se quedó algo corto,
sin duda por computar sólo a los suyos, sin tener en cuenta los votos
prestados.
¿Adivino? ¿profeta? ¿zahorí? Dejémoslo en contable. Se limitaba a
echar cuentas, como cualquiera puede hacerlo.
No hay más que partir de la fecha en que la CAV
asume la competencia de educación (1980). El nacionalismo radical siempre tuvo
claro que la escuela en sus manos era una fábrica segura de votantes, y con
entrega ejemplar fueron colocando a gente suya en toda la escala educativa,
desde la guardería a la universidad. Tanto el PNV como su socio el PSEE les dejaron
las manos demasiado libres; más aún, financiaron su penetración en tromba en Navarra
y el País Vasco Francés. En este último, es bien sabido que algunos etarras
capturados cubrían las apariencias como profesores de ikastola, pagados desde
aquí con nuestro dinero.
En 1993-94, la primera hornada de currículo
escolar completo accedía al voto, y muchos de ellos encontraban trabajo en la
enseñanza, más y más radical. Así no parece difícil sacar las cuentas de los
votantes previstos para la causa en 2011 o 2013. Yo no me voy a molestar en ello.
Eso de que «se abre un nuevo ciclo», que
suena como a frase hecha, es
rigurosamente correcto si se refiere al ciclo escolar. Año tras año, la
ikastola-ferrería ha ido produciendo
colada radical, y ya hay masa crítica de votantes para tener hasta grupo propio
en las Cortes Generales de España. Si ahora cambiamos la metáfora fabril por la
frutícola, la izquierda radical no va a compartir nueces con nadie, las quiera
todas para sí, que su astucia y esfuerzo le han costado.
¿ETA, para qué?
En diciembre de 2010, el ex dirigente de ETA Eugenio
Etxebeste (‘Antxon’) aseguraba que «la lucha armada ha tocado techo», y
no por haber fracasado, sino porque «ha aportado todo lo que tenía que aportar
en un momento determinado».
Cincuenta años casi de esa ‘lucha’, se nos
antoja un ‘momento’ algo largo, y de su ‘aportación’ nada se nos alcanza que no
sea malo sin paliativos. Ellos lo ven todo
de otro modo, y otros nacionalistas en parte también. Y aunque el brazo
político, Batasuna, no para de pintar escenarios con mesas de diálogo y se
transmuta en siglas y conglomerados, el hecho es que no ceden un ápice en sus
planteamientos. Stat crux dum volvitur orbis. Ya puede dar vueltas el
mundo, ETA/Batasuna sigue con su bandera de marxismo-leninismo a implantar en
una Euskal Herria liberada y liderada por ellos. Ahí está su tendón de Aquiles.
El Jano bifronte ETA/Batasuna, como tantos otros
grupos terroristas en declive, venden a los suyos la cesantía armada como
‘victoria’. Si el Gobierno central y el autonómico se coordinan para ponérselo
más fácil, lo lógico es que ellos mismos se tomen en serio. ETA hace como que
pasa a segundo plano, pero no se disuelve. Cualquier paso en falso de los
poderes del Estado puede ser denunciado ahora por ellos ante la opinión
internacional como ruptura de compromisos y legitimación del retorno a las
armas. ETA desde la sombra nos seguirá tutelando a su modo, y cuidado con ellos, porque la naturaleza de la víbora es picar.
No es bueno subestimar la inteligencia del
adversario. En la izquierda abertzale hay mucha masa fanática, pero también
mucha disciplina, y sobre todo una élite directiva muy motivada y capaz. Se han
equivocado como cualquiera, pero siempre han sabido rectificar a tiempo y tomar
la delantera, marcando tiempos y objetivos. Últimamente han demostrado que hasta saben anudarse una corbata.
Frente a ellos, una democracia dividida y miope.
Para colmo, dos legislaturas seguidas deplorables, con este final de
entreguismo bochornoso; y ellos en las instituciones por muchos años, cabe
suponer.
De momento están actuando con contención
inteligente, sobre todo allí donde gobiernan. Tal vez su peor enemigo sea su misma ideología y talante totalitario en un cóctel con el éxito político, chi
lo sa.
Pero nadie se engañe. Como decía Unamuno en el ensayo
citado, referido igualmente a la religión, pero válido en política: «Nada más triste que entercarse en vivir de
ilusiones, a conciencia de que lo son».
Y aun sin esa conciencia, Maestro.
____________________________________
[1] Carta a los Redactores de ‘La
Organización’, periódico de Medellín (Colombia), fechada en 1 de enero
1909. En: M. de Unamuno, Epistolario americano: 1890-1936. Ed. de
Laureano Robles, Univ. de Salamanca,
1996. Nº 155, pág. 315.
[2] Unamuno. Obras
completas, IX. Edic. Ricardo Senabre. Fundac. José Antonio de
Castro. Madrid, 2008. ‘Mi religión’… pp.
49 ss. (De la correspondencia…, pp. 64-68).
[3] «Se puede decir, aunque sea con
muchas salvedades, que Unamuno, con todas sus penas, tuvo mucho de farsante, de
histrión. Hacía a veces para el público, y aun para sí mismo, el “papel” de
Unamuno. Un papel que no era en él siempre tan sólo ese ‘representar” que es en
cualquiera inevitable al tratar de expresarse. Unamuno muchas veces exageraba y
dramatizaba su dolor. Y hablaba de él cuando ya no lo sentía, o era éste sólo
un reflejo; aunque a menudo encontrase entonces nuevo dolor y una renovada
angustia al darse cuenta de que estaba haciendo “novela”, literatura, de su
tragedia verdadera.» (Antonio Sánchez Barbudo, en Unamuno: Del
sentimiento trágico de la vida; La agonía del cristianismo. AKAL, 1983, Introducción,
pág. 29)
[4]
Aun en éstos, la Academia sólo habla de ‘preferencia’, no de disyuntiva (s. v. antes,3).
[5] Florencio
Domínguez, ‘Los 300.000 de ‘Mikel Antza’’.



