miércoles, 4 de noviembre de 2009
Con iglesia hemos dado, Consejera.
No sé si doña Isabel Celaá estará contrariada; lo que supongo no estará es sorprendida por el chaparrón de intolerancia nacionalista. Anuncia un plan, y todo son reproches, ni una palabra buena, ni un aplauso. ¿Qué esperaba? La prensa acierta al hablar de 'reforma' y 'contrarreforma' educativa. Porque ya no se trata de mera política, sino de religión. Me explico.
La palabra 'reforma', en sí y por sí sola, es aséptica. En especial, es religiosamente aséptica. Todo lo contrario del término 'contrarreforma'. Éste se creó ex profeso (en el siglo XVIII, creo recordar) para significar un movimiento religioso católico frentista anti protestante. La Contrarreforma, con mayúscula. Gracias a ella, todo el maremágnum de movimientos y grupos reformadores, dispares e incompatibles entre sí, se funden como por milagro en un ente de razón: la Reforma, también con mayúscula.
De ese modo, la pareja de términos 'reforma-contrarreforma' nos mete en un coto religioso, donde el identitario se sacraliza. Reparto de papeles aquí: Contrarreforma Vasca, frente a Reforma Españolista. El Bien (nosotros), contra el Mal (los otros).
El aberzalismo –el patriotismo vasco– no es una opción política como las demás, es una fe en una iglesia. La cual, además, es la Iglesia 'Verdadera', con sus notas o señas de identidad: una, santa, católica y apostólica. Traducido a romance vulgar: única, sagrada, totalitaria y la de siempre. Frente a ella, «las puertas del Infierno-España no prevalecerán».
1. Iglesia única. El baile de siglas partidarias no debe confundir. Son estrategias para la toma del poder. También la Iglesia católica ha tenido sus huestes frailunas, a la greña entre sí, pero todas a una contra el enemigo. La Contrarreforma tuvo como abanderados a los jesuitas, orden religiosa fundada por un vasco. Análogo papel asumió en la iglesia nacionalista el partido jeltzale, los 'nacionalistas' por antonomasia, hasta que otros grupos han venido a disputarles la primacía, lo mismo que le ha pasado a la Compañía de Jesús. Hasta los sindicatos son aquí cuasi religiosos. Más que la promoción social y laboral del trabajador les preocupa su nivel de euscaldunización o su compromiso con la patria vasca. Son como cofradías, y su celo recuerda mucho el de los familiares del Santo Oficio.
En suma, el Pueblo Vasco, Euscalerría, es el 'cuerpo místico' formado por todos y solos los elegidos aberzales. Fuera de ese Pueblo no hay salvación. Iglesia una y trina al mismo tiempo. La iglesia militante intercede por la iglesia purgante (presoak etxera, presoak kalera) y honra a la triunfante de los mártires gudaris en sus imágenes y onomásticos.
2. Iglesia santa. Las esencias sagradas no se tocan. La estrategia aconseja a veces hablar de 'sociedad vasca'. Nadie se llame a engaño, no hay tal sociedad, sólo el Pueblo. Una sociedad digna de ese nombre expresa su voluntad libremente en las urnas, en el marco de una Constitución. Aquí no se reconoce más constitución que nuestra gana soberana. Lo que demuestra que el lexema 'sociedad vasca', en boca de aberzales, es un oximorón y una contradicción en los términos. El verdadero Pueblo Vasco no puede elegir su propio destino, porque esa Constitución española, que él nunca asumió, se lo prohíbe.
Todo lo relativo al identitario vasco se aureola de sacralidad, por muy de laico que lo vista la estrategia. Se puede execrar y hasta ridiculizar al 'otro' en sus símbolos y expresiones identitarias reales o supuestas. Lo 'nuestro' es otra cosa. Es lo que tiene ser Iglesia y estar en la Verdad.
3. Iglesia católica. 'Totalitarismo', 'integrismo'… son palabras que suenan mal, y sólo por eso se evitan, aunque su contenido es moneda corriente. Aquí no se toca nada. «Ni una jota, ni una tilde»: he ahí la clave del integrismo sacro.
¡Pobre Isabel! ¿Con que vascuence y castellano, igual de importantes? ¿Con que 'Historia de España', 'Constitución Española', en la escuela? ¿'Violencia terrorista', sin explicar su porqué, sin contrapesarla con la otra 'violencia institucional'? Y para colmo, Euskal Herria en entredicho, fuera del mapa, sin mugas, y hasta sin mapa del tiempo. «Ha blasfemado. Todos vosotros habéis oído la blasfemia»…; y aquí corto la cita bíblica por lo sano, para 'no dar ideas', como suele decirse.
4. Iglesia apostólica. Desde muy pronto la Iglesia cristiana (si se permite el galicismo) se reclamó de una tradición ininterrumpida hasta las raíces. No importa si los hechos confirman o desmienten esa continuidad, porque se trata de un postulado, una 'nota'. Algo semejante se da en la iglesia aberzale.
En tiempos de Sabino Arana, 'apostólico' era sinónimo de tradicionalista, con esa nube de incienso y vaguedad que envuelve el contenido y sustancia de la famosa 'Tradición'. El fundador de la iglesia aberzale pudo ser un disidente de otra iglesia anterior, el Carlismo tradicionalista y foralista, pero los mitos esenciales se guardaron. Pasó aquí como con el cristianismo, que debutó como secta judía para acabar adoptando toda la Biblia antigua. También Arana recibe una herencia mítica, que él reinterpreta y completa con un 'nuevo testamento'. La santa Tradición, esa savia vital ajena a la memoria, inmune al tiempo, sigue nutriendo los tejidos del árbol milenario que el fundador acaba de plantar.
Con esa iglesia ha topado usted, doña Isabel. Con que no se extrañe, todos a una contra usted y su reforma. Desde los portavoces de los partidos nacionalistas, hasta la turba de patriotas que cuelgan sus comentarios al pie de la noticia. Éstos últimos interesan por el valor testimonial que puedan ofrecer, con sus exabruptos y sus dislates ingenuos y sinceros.
De las voces oficiales partidistas, señora Consejera, no espere cosa buena. Con todo, las más hipócritas son las que repudian su reforma educativa so pretexto de que, al presentarla en público, usted ha pronunciado una expresión muy fea. Sí, señora. Usted ha hablado de «adoctrinamiento nacionalista». Y eso aquí no se dice ni con los niños acostados. Adoctrinamiento sólo hay uno, el españolista, o sea el de ustedes los socialistas y sobre todo el de los populares.
Es cierto que su antecesor Tontxu Campos se comportó como talibán y sectario, hasta para el baremo del nacionalismo 'moderado'. Por otra parte, ya se ha visto en las urnas a cuánta 'sociedad vasca' representaban él y su colega de partido en el gobierno, Joseba Azkarraga: cuatro gatos. Sí, pero felinos con pedigrí, miembros todos de la verdadera iglesia, en la comunión de los santos (currículo vasco), el perdón de los pecados (de la violencia aberzale) y la vida perdurable, amén.
¡Adoctrinamiento nacionalista, habrase visto! Por eso la prensa desempolva para usted las fotos de un ya amarillento 11 de mayo. Haga memoria, doña Isabel. En el traspaso de poderes, usted dejó caer no sé qué expresiones de cortesía, reconociendo la labor de Campos. O su buena intención, da lo mismo. Eso no se hace. El mismo error de bisoñez ha repetido el caballero lendacari López, admitiendo que Ibarretxe no lo hizo todo mal. ¿En qué nube flotan ustedes? Aquí las cortesías pasan factura, y hasta de la última palabra dicha por cumplido se les pedirá cuenta.
He dejado para postre, señora mía, la más grave de sus transgresiones. ¿Necesito decirla? No se nos haga la ingenua, que todos sabemos el futuro que le espera al vascuence, con su reformita de marras. «En menos que canta un gallo se puede ir al traste todo lo logrado hasta ahora.»
¡Imposible! ¿O sea que en las contadas fechan que nos quedan de sufrir gobierno socialista, toda la generación joven va a olvidar de repente la lengua propia? ¿Un buen día nos despertaremos para ver que todos los carteles bilingües del País se habrán vuelto castellanos puros, borrándose por ensalmo el vascuence? ¿Volverá la ortografía española a las aulas, hinundando de paso los documentos oficiales? ¿Dejará de oírse en nuestras calles y plazas, o en la intimidad hogareña, la jerigonza aljamiada vasco-castellana?
Cuesta imaginar escenario más lúgubre. En el taller, en la oficina, los trabajadores comunicándose en lengua española. En tiendas y mercados se compra y se vende, se anuncia y regatea, pero ya no en el batúa escandido. Hemos gastado una fortuna, pero por lo visto en alfileres y en hilo de hilvanar. Hemos hecho un esfuerzo titánico para levantar un castillo de naipes. Lo teníamos todo medio normalizado, y aparece usted, doña Isabel, con su proyecto desnormalizador.
Consejera, usted sabe que su decreto no va por ahí. Más aún, hay quienes piensan que es un decreto tímido, inocuo. «Concesión al PP, para que les mantengan a ustedes en Ajuria Enea» (Belén Greaves, PNV). El decreto que realmente daría miedo a los patriotas es otro que, con ustedes socialistas, a Dios gracias no se producirá. Un decreto que iguale no sólo lenguas, sino personas. Donde nadie pueda ser discriminado por razón de su idioma materno, cualquiera de los dos oficiales. Mercado de trabajo abierto a todos, eso sí que sería un salto a la modernidad.
Y eso no sería todo. Sin la barrera laboral que se ha hecho del vascuence, se vería la demanda real de modelos lingüísticos escolares. Y sin imposición lingüística, yo no digo que se acabaría el adoctrinamiento españolista –esa gente ya sabemos cómo es–; pero sospecho que el otro…, vamos, eso que no es adoctrinamiento, sino catequesis para la construcción nacional, o como se diga, jugaría con menos ventaja. A lo mejor entonces el porcentaje de escolares vascos con ideas claras sobre terrorismo iba a más, mientras el fruto del nogal pierde puntos y deja de cotizar en bolsa.
Desde la insignificancia de esta página, mis mejores deseos para la señora Consejera.
viernes, 30 de octubre de 2009
De Brian por la vida
Uno de los aspecto más irritantes de la política de Ibarretxe tocante a nuestro 'conflicto' ha sido su empeño en darle aire internacional, contratando a expertos foráneos, como si aquí no nos conociésemos todos. En eso, el ex lendacari no hizo más que seguir a ciegas la estrategia diseñada por Batasuna para internacionalizar la cuestión vasca, presentada al mundo como conflicto entre el Pueblo Vasco oprimido y el Estado Español opresor.
El último episodio (por ahora) de la campaña ha sido, ayer mismo, la conferencia –'charla', según Gara– de Brian Currin en el Kursaal de San Sebastián, sobre «¿Cómo reactivar el proceso de paz?».
Organizaba el evento Lokarri, no el Gobierno Vasco presente ni pretérito. Lejos la sombra de sospecha de un acto oficial ni oficioso, pagado con dinero público. Aun así, no sería curiosidad malsana querer saber si el acto ha contado con ayuda económica a cargo del presupuesto. De hecho, allí estuvo en persona Ibarretxe, que ha contado en su panel de asesores políticos con este Currin, que lleva ya «cinco años trabajando en el conflicto vasco». ¿Quién se lo recomendó? Sin aventurar juicios temerarios, hay que recordar que otro cliente de Currin ha sido Arnaldo Otegi, siempre en torno al mismo monotema del 'conflicto', y siempre con la misma idea fija de sacarlo a foros internacionales.
¿Quién es Brian Currin? Si uno es de buen conformar, por ahí anda su ficha oficiosa que suelen reproducir los medios aberzales. Copio al azar:
Brian Currin es uno de los más activos mediadores internacionales en procesos de paz. Ha participado en los procesos de paz de Sudáfrica e Irlanda. En su país de origen formó parte de la Comisión de la Verdad de Sudáfrica y posteriormente ha sido coordinador de la Comisión de Revisión de Sentencias de Irlanda del Norte. Desde entonces Currin también ha trabajado en los procesos de paz de Sri Lanka, Ruanda y Oriente Próximo.
Así mismo, Brian Currin es un perfecto conocedor de la realidad vasca. Un ejemplo de ello es que distintos medios de comunicación, como el diario El País y los que conforman el Grupo Noticias, afirman que Brian Currin tiene un papel de mediación destacado en el intento por reactivar un proceso dialogado de paz y que mantiene intensos contacto con la Izquierda Abertzale representada por Batasuna.
Os dejo algunos ejemplos de lo que se dice sobre él en los medios:
«Al mediador Brian Currin le encarga Otegi la elaboración de un texto, muy similar a la propuesta de Anoeta de 2005, que, con su apuesta por las vías pacíficas, sirva de base para un debate dentro de la izquierda radical, previsto para los próximos meses. (El País).»
[Más adelante, sobre una intervención concreta de Mr. Currin:]
«Los mediadores pertenecen al Grupo Internacional Para el Diálogo y la Paz. En los encuentros mantenidos "a mediados del mes de septiembre", participó como máximo interlocutor del grupo el abogado sudafricano Brian Currin, que incluso abrió un canal de comunicación directo con ETA para convencerle –afirma el documento– de la necesidad de un alto el fuego permanente. (Noticias de Gipuzkoa).»
Todas las menciones a Currin en estos medios coinciden en alabarle como «perfecto conocedor del conflicto vasco». No lo pongamos en duda, aunque sorprende un poco que su wiki no diga palabra de una especialidad que tanto nos importa a los vascos, de un señor no sólo experto, sino 'ingeniero de canales con ETA'.
Ahora bien, si alguien quiere saber más, y sobre todo, mejor, sobre la Vida de Brian (Currin), puede consultar con Google, aunque es posible que encuentre más ruido que información propiamente dicha. De golpe, 145.000 páginas en inglés, que se dice pronto. Luego viene la rebaja, la repetición, la interferencia pertinaz de otro homónimo mucho más solicitado, a lo que se ve: un mercader de música, también en Suráfrica (Ciudad del Cabo).
Pero en fin , ¿a qué más, si tenemos ya lo que importa? Nuestro hombre es un abogado particular, un profesional o caballero de la 'industria del conflicto y la mediación', contratado por Otegi y por el Gobierno de Ibarretxe como asesor, interventor o 'mediador' (¡!), en su visión particular del 'conflicto vasco'. No le demos más vueltas. ¿O sí le demos?
Por mí,sí. Hoy tengo la tarde más libre.
Brian Currin en el Kursaal
Recordemos el título de la intervención: Cómo reactivar el proceso de paz. Se da por supuesto que ha habido cierto 'proceso', hoy desactivado (por las razones que sea); y Mr. Currin, como experto, ofrece su reflexión y, quién sabe, tal vez hasta su fórmula o receta para reactivarlo. Pero, ¿de qué proceso se trata?
Me gustaría conocer el texto de la conferencia, pero hasta el momento no lo he hallado. Ciñéndome, pues, a reportajes y extractos, más alguna entrevista concedida a la prensa, saco en limpio que el conferenciante, más que dar una lección magistral, recitó una lección aprendida. Lo demás lo dijo en parábolas y enigmas, dando a entender que por discreción él no podía decir todo lo mucho y bueno que sabe.
Esa autocensura aviada de 'discreción' la viene practicando Currin, al menos desde 2001, cuando por jugar sucio tuvo que dimitir, rabo entre piernas, en una mediación en Irlanda del Norte, dañada su credibilidad de broker independiente honesto.
Aun así, «la conferencia tuvo más concreción de la que se podía prever », según el diario Gara. Por ejemplo,
Currin «confirmó que conoce la nueva estrategia política propuesta por Batasuna, y garantizó al auditorio que se trata de un planteamiento novedoso, que si se lleva a la práctica "podrá tener un efecto profundo en la escena política de Euskal Herria"».
Así mismo, «admitió que, hace meses, realizó un trabajo encargado por la izquierda abertzale sobre la conformación de un bloque anti-apartheid en su país en los años 80.»
Precisando más, «en julio de 2008 "líderes de la izquierda independentista" le pidieron un informe que describiera cómo las fuerzas anti- apartheid sudafricanas se unieron y lograron operar legalmente en política.
Le consta también que después, entre setiembre y noviembre del año pasado, hubo "amplias consultas" sobre aquella estrategia y sus posibles aplicaciones en Euskal Herria.
"Ese documento provocó un proceso que desarrolló una vida propia. Yo no busco ningún mérito. Se examinaron las estrategias y las consecuencias.
En diciembre leí que Arnaldo Otegi empezaba a hablar de un nuevo proyecto político distinto al del pasado. Sé que hubo más consultas entre diciembre y abril de este año, y que se desarrolló una posición sobre la violencia"».
Precisando más, «en julio de 2008 "líderes de la izquierda independentista" le pidieron un informe que describiera cómo las fuerzas anti- apartheid sudafricanas se unieron y lograron operar legalmente en política.
Le consta también que después, entre setiembre y noviembre del año pasado, hubo "amplias consultas" sobre aquella estrategia y sus posibles aplicaciones en Euskal Herria.
"Ese documento provocó un proceso que desarrolló una vida propia. Yo no busco ningún mérito. Se examinaron las estrategias y las consecuencias.
En diciembre leí que Arnaldo Otegi empezaba a hablar de un nuevo proyecto político distinto al del pasado. Sé que hubo más consultas entre diciembre y abril de este año, y que se desarrolló una posición sobre la violencia"».
Hasta aquí, todo luz, lo ve un ciego. Pero era sólo el principio:
«Currin fue muy explícito al resumir cuál ha sido su participación en trabajos que situó "en los últimos dieciséis meses". Mantuvo más discreción, lógicamente, sobre otras cuestiones que permanecen abiertas, pero de las que se declaró bien informado, como las opciones de apoyo internacional a un eventual proceso de paz.
"No les puedo decir que Gordon Brown o Barack Obama harán declaraciones sobre lo que ocurra en el País Vasco, pero sí les digo que la comunidad internacional no se quedará callada si ve una oportunidad de lograr la paz en el último conflicto violento en Europa Occidental"».
"No les puedo decir que Gordon Brown o Barack Obama harán declaraciones sobre lo que ocurra en el País Vasco, pero sí les digo que la comunidad internacional no se quedará callada si ve una oportunidad de lograr la paz en el último conflicto violento en Europa Occidental"».
Deslumbrante, ¿a que sí?. Y por cierto, nada más necesario que esta confianza en la 'comunidad internacional' (¿?), pues lo que hasta ahora se tenía entendido es que el gobierno de España hace un mes desbarató una maniobra de Batasuna para llevar nuestro conflicto al Parlamento Británico, donde este 3 de noviembre se abriría un debate para «reiniciar el diálogo», con intervención de… Mr. Brian Currin, of course!
Pues bien, ese mismo Gobierno que boicotea iniciativas tan loables ad extra, también sabotea las operaciones ad intra:
Ante «las detenciones de Arnaldo Otegi, Rafa Díez y sus compañeros, [Currin] admitió su asombro: "Claramente, el Gobierno español parece saber que hubo consultas entre la izquierda independentista y ETA; pero si esas consultas tienen que ver con un proceso de paz, ¿cómo se va a procesar a esas personas?", se preguntó.»
Cualquiera de los presentes de «un auditorio que no perdía detalle» podría haberle explicado al experto el por qué de esas detenciones, a la luz de una sentencia de Estrasburgo. Tampoco habría estado de más una aclaración sobre el contenido de las supuestas consultas con ETA –en particular, si era para invitarle o intimarle a dejar la lucha armada–, pues esa información habría sido preciosa (en realidad, la única pertinente) para comprobar la naturaleza pacífica del contacto. No fue así, y el charlista avanzó su propia explicación:
«Sé que hay una desconfianza mutua entre la izquierda independentista y la mayoría de los partidos, si no todos. Lo sé porque he sido testigo de ello. Puede que Madrid, y no digo esto a la ligera, desee profundizar en esa desconfianza porque no quiere que esa iniciativa tenga éxito. ¿Por qué? ¿Quizás porque el PSOE encabeza ahora el Gobierno Vasco?».
Aunque la inculpación de 'Madrid' es bastante clara, algún oyente la quiso más explícita, en el turno de preguntas:
–¿Cree Usted realmente que el Estado español está dispuesto a dar una solución al conflicto político en Euskal Herria?
–«Esa pregunta es muy interesante, porque es precisamente la pregunta que ETA se está haciendo en este momento, y la pregunta que podría estar haciéndole a la izquierda abertzale».
–«Esa pregunta es muy interesante, porque es precisamente la pregunta que ETA se está haciendo en este momento, y la pregunta que podría estar haciéndole a la izquierda abertzale».
No estaría de más una investigación de posibles ancestros galaicos de esta esfinge surafricana. Podría darse alguna sorpresa.
Larga vida a ETA
En todo caso, si hay alguien que no desea ni recomienda la desaparición de ETA, al menos a corto plazo, ese es el propio abogado 'mediador' y ex asesor de Ibarretxe:
«Una de las ideas que reiteró Currin es que no cabe pedir a la izquierda abertzale una condena de ETA. Alertó de que en ese caso podría ocurrir que otra formación política ocupara su lugar: «Y habríamos retrocedido diez años». En su opinión, tiene que ocurrir justo lo contrario: «La izquierda independentista tiene que hacer este viaje con ETA».
Por si alguien no lo había entendido bien, o se figuró que era broma, Brian remachó esta filosofía:
«Habrá mucha gente impaciente que querrá cosas rápidas, pero un edificio que se construye sobre malos cimientos se desmorona. La paciencia es esencial.»
Paciencia, pues. Pero no de brazos cruzados, no señor. Todos a una con Otegi. Como suena: «un último mensaje que (admitió Currin) podía entenderse "ingenuo" al formularse ante rivales políticos de la izquierda abertzale:
«Creo sinceramente que ese movimiento está verdaderamente comprometido con una estrategia alternativa. Apoyen esta iniciativa. Con ello no apoyan a la izquierda abertzale, sólo apoyan un proyecto que necesita ser incluyente. Si no empiezan a confiar unos en otros, no hay ninguna posibilidad de encontrar una solución».
Varias veces repitió Currin que él no habla a la ligera. ¿Alguien ha podido pensar tal cosa? Todo lo contrario. A juzgar por los extractos, él ha medido y pesado sus palabras con precisión, para que encajen con lo que sus oyentes ya han dicho. Porque, a decir verdad, todo lo que se cita de la conferencia o charla del Kursaal parece un cosido de retazos, una rapsodia de declaraciones ya pronunciadas con anterioridad por el frente soberanista, a tenor de las detenciones y acusando al Gobierno central de querer perpetuar el conflicto y la existencia de ETA. Todo lo demás es adobo de insinuaciones y medias palabras, dándose de misterioso enterado. Gran alforja para corto viaje.
Cheer up, Brian,
You know what they say
Some things in life are bad,
they can really make you mad
other things just make you
swear and curse
When you're chewing on life's gristle,
don't grumble, give a whistle,
and this'll help things
turn out for the best
and… always look
on the bright side of life
If life seems jolly rotten,
there's something you've forgotten
and that's to laugh and smile
and dance and sing
and… always look
on the bright side of life
When you're feeling in the dumps,
don't be silly chumps,
just purse your lips and whistle
--that's the thing.
Come on!
For life is quite absurd
and death's the final word,
you must always face
the curtain with a bow
Forget about your sin,
give the audience a grin
enjoy it – it's your last
chance anyhow
so, always look
on the bright side of death
You know what they say
Some things in life are bad,
they can really make you mad
other things just make you
swear and curse
When you're chewing on life's gristle,
don't grumble, give a whistle,
and this'll help things
turn out for the best
and… always look
on the bright side of life
If life seems jolly rotten,
there's something you've forgotten
and that's to laugh and smile
and dance and sing
and… always look
on the bright side of life
When you're feeling in the dumps,
don't be silly chumps,
just purse your lips and whistle
--that's the thing.
Come on!
For life is quite absurd
and death's the final word,
you must always face
the curtain with a bow
Forget about your sin,
give the audience a grin
enjoy it – it's your last
chance anyhow
so, always look
on the bright side of death
lunes, 26 de octubre de 2009
Territaifas Históricos y Gansos de Capitolio
Mi 'Ajuria Eneida' crece muy despacio. El poema heroico burlesco que dedico a ese gran palacio fortaleza, Ajuria-Enea –su modernidad milenaria, su pujanza, su caída súbita en poder del enemigo y la profecía de su reconquista, purificación y restauración– se mueve con vertiginosa lentitud, y a duras penas corono el canto quinto (de los diez proyectados); lo que quiere decir que mi musa se ve desbordada por la vorágine del tiempo varado.
¿Por qué esa sequedad, esa acedia? No me lo pregunten, porque yo mismo lo hago, y no me respondo. No se me ocurre otra cosa que echarle la culpa... ¿a quién ha de ser?: al PP. Casi ni me atrevo a decirlo, tanto suena a tópico, y lo es. Pero no en el caso presente.
Recapacitemos: un Partido Popular vasco, que de la noche a la mañana, al ir a sonarse las narices, toca en el bolsillo, con el pañuelo, un objeto duro. ¿Pero qué es esto? Diosss… ¡El talismán de Ajuria Enea! La ciudadela ha caído. Paso franco al centro neurálgico del poder vasco, hasta la sala salísima de la chimenea con el chipendale de oír música… «¡Tenemos las llaves de Ajuria-Enea!», proclamaba como para autosugestionarse un todavía incrédulo Basagoiti…
«Bien, ¿y qué?», rezonga mi Musa; «¡Habrán quemado Troya, qué menos!» Pues no. Con crueldad tan mezquina como inútil, estos peperos de la llave en mano han entregado la casa a Patxi López. Se habrán reservado alguna habitación, si no en la planta noble, al menos downstairs. Pues ni eso. Ni siquiera en la portería, como San Pedro, a guardar la entrada del paraíso. Raro ejemplo de altruismo en la jungla política. ¿Generosidad, ingenuidad, miedo escénico? De todo un poco.
El hecho es que se han conformado con esa profanación. Inútil, repito; porque no se habrán figurado que el dueño legítimo y natural del palacio, vuelto del exilio, sea quien le pegue fuego, evocando aquello del Tenorio: «Mas, con lo que habéis osado, / imposible la heis dejado / para vos y para mí». Ni hablar. Los del PNV son gente práctica, y un rito lustral será suficiente. El chipendale, ese sí, habrá que mandarlo al tapicero.
Dejado yo, como digo, de la épica Calíope, recurro a su hermana gemela Clío, que escribe las mismas historietas, sólo que en prosa. Busco para mi poema un episodio que rasgue la niebla ominosa que nos envuelve. Y aquí el reencuentro con los latines de la infancia, las perícopas de Tito Livio y el Breviario de Eutropio, el relato del primer 'Saco de Roma' por los galos de Breno.
El episodio, tan doloroso que dejó huella imborrable en la memoria romana, se inserta en la ejecutoria del cónsul y dictador Furio Camilo, a fines del siglo IV a. de JC. Este personaje, en el filo de la navaja, por haber excedido sus atribuciones tuvo un revés de la Justicia, y en la siguiente campaña sus enemigos, que eran los enemigos de Euskadi, digo, de Roma (disculpas por el lapsus), vieron el momento de acabar con él y, lo que realmente les importaba, acabar con Euskadi, vuelvo a decir, con la Urbe.
Una horda de galos secuanos acaudillados por el régulo Breno, ayudados por otra tribu de galos cisalpinos, marchan contra Roma. El patriciado –el PNV de entonces, para entendernos–, ha blindado sus intereses en puestos seguros para sí y su clientela. En Roma queda el Senado, que ante el empuje españolista, digo, galo, llama a somatén (tumultus) del frente patriótico. Todo en vano. Los bárbaros, mejor situados, tienen su primer éxito cerca de Roma.
A los patriotas el despecho no les dejaba ver la realidad. «Adeo non fortuna modo sed ratio etiam cum barbaris stabat», que decía mi Livio ('con que no sólo la buena suerte, también la razón estaba con los bárbaros'). Los galos irrumpieron en la Curia, donde encontró a la mayor parte de un Senado antes campante, ahora medroso, al que arrebataron la mayoría absoluta. (Bueno, en realidad aquellos bárbaros les quitaron algo más. La Historia, afortunadamente, nunca se repite al pie de la letra.)
Dueños de aquella Cámara, Breno y su gente van a lo suyo, el saqueo y la destrucción de todo lo conseguido hasta entonces. (Galos, al fin; sucursalistas de los enemigos seculares de Roma allende la muga, a los que someterá un día Julio César.)
Puestos en seguro muchos patricios con toda su hacienda, los pobres plebeyos con el hatillo buscan en vano refugio en el Janículo, donde caen como ratas. En cambio, lo más granado de las fuerzas patrias se ha enrocado en el Capitolio con sus familias, armas y vitualla, junto con sus símbolos identitarios, pero sobre todo, con el tesoro de Roma en oro puro. Allí se disponen a la resistencia. «Seguiremos gobernando en la oposición, desde las instituciones», repiten a quien les quiera escuchar, es decir, a su propia gente.
El asedio se alarga, el hambre aprieta. Entre los enseres emblemáticos guardados en el castillo figura una diosa de reciente importación. Se llama Junón o Juno, y pasa por avispada. Apenas tiene devotos, por ahora, siendo popular sobre todo por un corral que posee de gansos sagrados. Aves orondas y despectivas, ahora corren peligro bajo las miradas sacrílegas de los sitiados famélicos. «Malesuada fames», la llama el poeta, «mala consejera». El racionamiento, que ya se ha impuesto hasta a los perros guardianes, se hace extensivo también a los gansos de Juno, que ahora tienen el sueño más ligero.
A unos bárbaros galos qué les importa Roma, lo que ambicionan es su oro. Así pues, tras varios intentos por la vía fácil y bien defendida, una noche se dispone al asalto del Capitolio por lo más escarpado. Y aquí leyendo a don Tito veo yo la primera descripción literaria de una colla de xiquets haciendo el castell.
Discúlpese, pues, mi extravagancia de traducir el pasaje de Livio, pero es que en su día me valió un notable, y demás de ser curioso, algún catalán de Valls o de Tarragona me lo puede agradecer. Dice así:
«Alterni innixi subleuantesque inuicem et trahentes alii alios, prout postularet locus, tanto silentio in summum euasere…
Turnándose se apoyan y se van encaramando unos sobre otros, ayudándose entre sí según lo pidiera el lugar, hasta alcanzar la cumbre en el mayor silencio, burlando a los centinelas, más aún, sin despertar siquiera a los perros, animal atento a ruidos nocturnos. Mas no burlaron a los gansos, que por su condición sagrada, a pesar de la gran carestía se libraron del puchero. Lo cual supuso la salvación, pues su voz trompetera y el batir de sus alas despertaron a Marco Manlio, cónsul que fuera el trienio anterior y guerrero distinguido, que a todos da la alarma tomando él las suyas, y mientras los otros tiemblan, va él y de un umbonazo hace tambalear al galo», que sobre la cassola / haciendo el enxaneta / asomaba la jeta / sin musitar ni '¡hola!'...
Hasta aquí Tito Livio el Patavino (menos el final, de tufo apócrifo).
¿Milagro? Aunque la diosa se mostraría locuaz, eso fue más adelante. Aquella vez Juno, como dicen los filósofos escolásticos, «se valió de causas segundas», o sea los gansos, ánsares u ocas. Sea como fuere, aquella divinidad de importación, saludada desde entonces como Moneta (Juno Moneda, la Avisadora), ganó puntos ante los romanos, que le confiaron la custodia del erario público. Y al pasar Roma al sistema capitalista, el templo de Juno convertido en ceca fue la primera Casa de la Moneda. Gracias a esa circunstancia, Juno es la divinidad que más devotos ha tenido y tiene (sin saberlo ellos ni ella misma) en un mundo monetizado.
El Capitolio resistió, mientras Roma se rendía. Conocemos el desenlace. Se compra la retirada de los intrusos por 1.000 libras de oro. Breno pesa en libras galas, más pesadas que las romanas. Roma protesta, y el bárbaro les replica cargando con su espada en uno de los platos mientras dice aquello tan sonado: Vae victis!
¿Qué fue de los grandes protagonistas de esta leyenda tan titoliviesca? Pues verán, según mis noticias:
Tanto el galo como Manlio acabaron mal. El primero en un ataque de despecho, bien mamado en vino puro, se tiró al río y se ahogó. Manlio, también beodo, pero de triunfo, se erigió en tribuno popular, tanto así que le denunciaron de querer restablecer la monarquía (en su persona, obviamente), por lo que fue ejecutado.
También fueron ejecutados los perros por no cumplir su obligación, y lo que es peor, el sacrificio canino se hizo consuetudinario. Las ocas en cambio, de maravilla. Todos los años, el 3 de agosto, las sacaban en procesión, llevándolas a ver crucificar perros, para escarmiento; tras lo cual, recibían ración extra de grano.
Ahora queda justificada la perplejidad de mi musa, en la coyuntura histórica presente. También aquí la Historia se ha repetido, pero por tres, pues recordemos que nuestra Roma una es también trina en Diputaciones blindadas, ocupadas por tropa de choque, los verdaderos amos del tesoro. También aquí los gansos sagrados han clamado a voz en grito. Y ahora que Roma está en poder de los bárbaros, nuestros Manlios Capitolinos halagando el patrioterismo más cerril reniegan del Estatuto y apelan a no sé qué Ley de Territaifas Históricos para proclamarse reyezuelos y decidir lo que se hace o deja de hacer en cada taifa autónoma. Con eso, y con retener la Cuarta Taifa, alias EITB, todo se va cumpliendo según el programa.
Por eso llama la atención la flema del PP, que pudiendo exigir su taifa no lo hace con más convencimiento. Y yo, entre tanto, esperando el retorno de mi musa con oráculos frescos, a ver cómo acaba mi Ajuria Eneida.
¿Por qué esa sequedad, esa acedia? No me lo pregunten, porque yo mismo lo hago, y no me respondo. No se me ocurre otra cosa que echarle la culpa... ¿a quién ha de ser?: al PP. Casi ni me atrevo a decirlo, tanto suena a tópico, y lo es. Pero no en el caso presente.
Recapacitemos: un Partido Popular vasco, que de la noche a la mañana, al ir a sonarse las narices, toca en el bolsillo, con el pañuelo, un objeto duro. ¿Pero qué es esto? Diosss… ¡El talismán de Ajuria Enea! La ciudadela ha caído. Paso franco al centro neurálgico del poder vasco, hasta la sala salísima de la chimenea con el chipendale de oír música… «¡Tenemos las llaves de Ajuria-Enea!», proclamaba como para autosugestionarse un todavía incrédulo Basagoiti…
«Bien, ¿y qué?», rezonga mi Musa; «¡Habrán quemado Troya, qué menos!» Pues no. Con crueldad tan mezquina como inútil, estos peperos de la llave en mano han entregado la casa a Patxi López. Se habrán reservado alguna habitación, si no en la planta noble, al menos downstairs. Pues ni eso. Ni siquiera en la portería, como San Pedro, a guardar la entrada del paraíso. Raro ejemplo de altruismo en la jungla política. ¿Generosidad, ingenuidad, miedo escénico? De todo un poco.
El hecho es que se han conformado con esa profanación. Inútil, repito; porque no se habrán figurado que el dueño legítimo y natural del palacio, vuelto del exilio, sea quien le pegue fuego, evocando aquello del Tenorio: «Mas, con lo que habéis osado, / imposible la heis dejado / para vos y para mí». Ni hablar. Los del PNV son gente práctica, y un rito lustral será suficiente. El chipendale, ese sí, habrá que mandarlo al tapicero.
Dejado yo, como digo, de la épica Calíope, recurro a su hermana gemela Clío, que escribe las mismas historietas, sólo que en prosa. Busco para mi poema un episodio que rasgue la niebla ominosa que nos envuelve. Y aquí el reencuentro con los latines de la infancia, las perícopas de Tito Livio y el Breviario de Eutropio, el relato del primer 'Saco de Roma' por los galos de Breno.
El episodio, tan doloroso que dejó huella imborrable en la memoria romana, se inserta en la ejecutoria del cónsul y dictador Furio Camilo, a fines del siglo IV a. de JC. Este personaje, en el filo de la navaja, por haber excedido sus atribuciones tuvo un revés de la Justicia, y en la siguiente campaña sus enemigos, que eran los enemigos de Euskadi, digo, de Roma (disculpas por el lapsus), vieron el momento de acabar con él y, lo que realmente les importaba, acabar con Euskadi, vuelvo a decir, con la Urbe.
Una horda de galos secuanos acaudillados por el régulo Breno, ayudados por otra tribu de galos cisalpinos, marchan contra Roma. El patriciado –el PNV de entonces, para entendernos–, ha blindado sus intereses en puestos seguros para sí y su clientela. En Roma queda el Senado, que ante el empuje españolista, digo, galo, llama a somatén (tumultus) del frente patriótico. Todo en vano. Los bárbaros, mejor situados, tienen su primer éxito cerca de Roma.
A los patriotas el despecho no les dejaba ver la realidad. «Adeo non fortuna modo sed ratio etiam cum barbaris stabat», que decía mi Livio ('con que no sólo la buena suerte, también la razón estaba con los bárbaros'). Los galos irrumpieron en la Curia, donde encontró a la mayor parte de un Senado antes campante, ahora medroso, al que arrebataron la mayoría absoluta. (Bueno, en realidad aquellos bárbaros les quitaron algo más. La Historia, afortunadamente, nunca se repite al pie de la letra.)
Dueños de aquella Cámara, Breno y su gente van a lo suyo, el saqueo y la destrucción de todo lo conseguido hasta entonces. (Galos, al fin; sucursalistas de los enemigos seculares de Roma allende la muga, a los que someterá un día Julio César.)
Puestos en seguro muchos patricios con toda su hacienda, los pobres plebeyos con el hatillo buscan en vano refugio en el Janículo, donde caen como ratas. En cambio, lo más granado de las fuerzas patrias se ha enrocado en el Capitolio con sus familias, armas y vitualla, junto con sus símbolos identitarios, pero sobre todo, con el tesoro de Roma en oro puro. Allí se disponen a la resistencia. «Seguiremos gobernando en la oposición, desde las instituciones», repiten a quien les quiera escuchar, es decir, a su propia gente.
El asedio se alarga, el hambre aprieta. Entre los enseres emblemáticos guardados en el castillo figura una diosa de reciente importación. Se llama Junón o Juno, y pasa por avispada. Apenas tiene devotos, por ahora, siendo popular sobre todo por un corral que posee de gansos sagrados. Aves orondas y despectivas, ahora corren peligro bajo las miradas sacrílegas de los sitiados famélicos. «Malesuada fames», la llama el poeta, «mala consejera». El racionamiento, que ya se ha impuesto hasta a los perros guardianes, se hace extensivo también a los gansos de Juno, que ahora tienen el sueño más ligero.
A unos bárbaros galos qué les importa Roma, lo que ambicionan es su oro. Así pues, tras varios intentos por la vía fácil y bien defendida, una noche se dispone al asalto del Capitolio por lo más escarpado. Y aquí leyendo a don Tito veo yo la primera descripción literaria de una colla de xiquets haciendo el castell.
Discúlpese, pues, mi extravagancia de traducir el pasaje de Livio, pero es que en su día me valió un notable, y demás de ser curioso, algún catalán de Valls o de Tarragona me lo puede agradecer. Dice así:
«Alterni innixi subleuantesque inuicem et trahentes alii alios, prout postularet locus, tanto silentio in summum euasere…
Turnándose se apoyan y se van encaramando unos sobre otros, ayudándose entre sí según lo pidiera el lugar, hasta alcanzar la cumbre en el mayor silencio, burlando a los centinelas, más aún, sin despertar siquiera a los perros, animal atento a ruidos nocturnos. Mas no burlaron a los gansos, que por su condición sagrada, a pesar de la gran carestía se libraron del puchero. Lo cual supuso la salvación, pues su voz trompetera y el batir de sus alas despertaron a Marco Manlio, cónsul que fuera el trienio anterior y guerrero distinguido, que a todos da la alarma tomando él las suyas, y mientras los otros tiemblan, va él y de un umbonazo hace tambalear al galo», que sobre la cassola / haciendo el enxaneta / asomaba la jeta / sin musitar ni '¡hola!'...
Hasta aquí Tito Livio el Patavino (menos el final, de tufo apócrifo).
¿Milagro? Aunque la diosa se mostraría locuaz, eso fue más adelante. Aquella vez Juno, como dicen los filósofos escolásticos, «se valió de causas segundas», o sea los gansos, ánsares u ocas. Sea como fuere, aquella divinidad de importación, saludada desde entonces como Moneta (Juno Moneda, la Avisadora), ganó puntos ante los romanos, que le confiaron la custodia del erario público. Y al pasar Roma al sistema capitalista, el templo de Juno convertido en ceca fue la primera Casa de la Moneda. Gracias a esa circunstancia, Juno es la divinidad que más devotos ha tenido y tiene (sin saberlo ellos ni ella misma) en un mundo monetizado.
El Capitolio resistió, mientras Roma se rendía. Conocemos el desenlace. Se compra la retirada de los intrusos por 1.000 libras de oro. Breno pesa en libras galas, más pesadas que las romanas. Roma protesta, y el bárbaro les replica cargando con su espada en uno de los platos mientras dice aquello tan sonado: Vae victis!
¿Qué fue de los grandes protagonistas de esta leyenda tan titoliviesca? Pues verán, según mis noticias:
Tanto el galo como Manlio acabaron mal. El primero en un ataque de despecho, bien mamado en vino puro, se tiró al río y se ahogó. Manlio, también beodo, pero de triunfo, se erigió en tribuno popular, tanto así que le denunciaron de querer restablecer la monarquía (en su persona, obviamente), por lo que fue ejecutado.
También fueron ejecutados los perros por no cumplir su obligación, y lo que es peor, el sacrificio canino se hizo consuetudinario. Las ocas en cambio, de maravilla. Todos los años, el 3 de agosto, las sacaban en procesión, llevándolas a ver crucificar perros, para escarmiento; tras lo cual, recibían ración extra de grano.
Ahora queda justificada la perplejidad de mi musa, en la coyuntura histórica presente. También aquí la Historia se ha repetido, pero por tres, pues recordemos que nuestra Roma una es también trina en Diputaciones blindadas, ocupadas por tropa de choque, los verdaderos amos del tesoro. También aquí los gansos sagrados han clamado a voz en grito. Y ahora que Roma está en poder de los bárbaros, nuestros Manlios Capitolinos halagando el patrioterismo más cerril reniegan del Estatuto y apelan a no sé qué Ley de Territaifas Históricos para proclamarse reyezuelos y decidir lo que se hace o deja de hacer en cada taifa autónoma. Con eso, y con retener la Cuarta Taifa, alias EITB, todo se va cumpliendo según el programa.
Por eso llama la atención la flema del PP, que pudiendo exigir su taifa no lo hace con más convencimiento. Y yo, entre tanto, esperando el retorno de mi musa con oráculos frescos, a ver cómo acaba mi Ajuria Eneida.
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