miércoles, 23 de diciembre de 2015

La Buena Esperanza de Arroyuelo, en Burgos




Como en otros años por estas fechas, me atrae meditar sobre mitos de origen de nuestra cultura cristiana. Bien entendido que ‘mito’ no lleva matiz despectivo. El mito es una explicación que se ofrece como alternativa frente a una prueba racional apodíctica, que en este terreno rara vez o nunca tiene sentido.
Como punto de partida tomemos este objeto religioso: una imagen de Nuestra Señora de la Expectación o Buena Esperanza. A este tema dediqué una entrada, ‘La O de María’, seguida de ‘El fruto de tu vientre’  (17 y 18 de diciembre 2012). Allí pasábamos, desde la letra circular y exclamativa O (María de la O) como figura abstracta del seno grávido, hasta la audacia de las ‘vírgenes abrideras’ preñadas de sorpresas.
Hoy contemplamos una representación realista intermedia: una preñez a modo de epifanía, con el Niño formado a término, enmarcado en redondo por los pliegues del vestido materno a modo de matriz, irradiando luz la criatura, como vista por transparencia, antes del milagro de la ecografía. 

La Señora, envuelta en manto de oro que le cubre la cabeza, está en pie sobre una medialuna plateada, las palmas juntas en oración, a la espera del parto inminente. Una corona de doce estrellas sin duda se ha perdido, porque la imagen en conjunto evoca el tema de la Parturienta de la Apocalipsis (12: 1-2): «Una Mujer vestida de Sol, calzada de Luna y coronada de doce estrellas está preñada...»

El relato apocalíptico no se refiere a la Virgen María, es otra historia. Por eso aquí no figura el Dragón dispuesto a devorar al «hijo varón que ha de regir a todas las naciones con cetro de hierro». Como tampoco nuestra parturienta «da alaridos con los dolores del parto» ni se retuerce «en el tormento de dar a luz»;  muy al contrario, está serena, impasible.

En Arroyuelo
Arroyuelo es un pueblo burgalés en la Merindad de Cuesta Urria, 4 km al N. de Trespaderne y unos 14 al SSE de Medina de Pomar. Su iglesia parroquial de San Nicolás data de 1277, según lápida del arquitecto, cuyo nombre está borrado como en castigo de su vanidad. En Arroyuelo está documentada una comunidad judía que estuvo adscrita a la aljama de Medina, bajo protección del Conde de Haro y los Velasco, aunque también la abadía de Oña tuvo aquí pretensión de señorío, y de ello da fe una imagen-relicario de san Íñigo o Éneco abad.
La Expectación de Arroyuelo es una talla del XVI tardío, desplazada de algún nicho de altar, colocada sobre una repisa y apoyada contra la pared, aunque con todo respeto, pues es imagen devota siempre adornada de flores. Fuera del detalle del Niño, la actitud de María sobre la medialuna sostenida por un querube es la tradicional en las representaciones híbridas de la Asunción e Inmaculada Concepción. No entro en más  detalles, pues sólo se trata de añadir este ejemplo a la iconografía mariana previa a la Navidad.
Todas las imágenes de la Virgen son convencionales. Incluso cuando un afortunado vidente –afortunada más bien–, en una aparición recibe instrucciones directas sobre cómo desea la nueva Advocación ser representada, el figurín es siempre a la moda. Sobre los rasgos de María seguimos hoy como san Agustín hace 1400 años. Por entonces proliferaban la imágenes marianas, y el buen obispo advirtió que ninguna podía dárselas de auténtica. Y eso que pretensiones no faltaban. En particular, supuestos retratos pintados del natural por san Lucas, como aquel que la emperatriz Eudoxia (m. en 404) regaló a su hija santa Pulqueria. Pero es notable que esta primera noticia de la habilidad del evangelista con los pinceles es de hacia 530, a un siglo de la muerte de san Agustín.


El Misterio
En la cultura grecorromana donde se expande el Cristianismo, las pinturas temáticas eran inseparables de su comentario verbal en prosa o en verso. Un texto muy de alcance para esta ocasión está tomado de una carta de san Ignacio de Antioquía a los cristianos de Éfeso (19: 1-3). Dice así:
«1. Al Regidor de este mundo se le ocultó la virginidad de María y lo que parió, así como la muerte del Señor: tres misterios ruidosos que se hicieron realidad en el silencio de Dios.
2. ¿Y cómo se manifestó a los siglos? Un Astro brilló en el cielo más que los demás astros, con luz indescriptible, cuya novedad causó extrañeza.  Los demás astros, con el Sol y la Luna, hicieron coro al Astro, que se creció brillando mucho más que todos juntos. Hubo inquietud, de dónde venía tal novedad sin par para ellos.
3. Desde entonces se disipó toda magia y desapareció todo vínculo de maldad. La ignorancia se borró, el Viejo Reino se destruyó, al manifestarse Dios hecho hombre, ‘hacia la novedad de la vida perdurable’, y tomó principio lo que junto a Dios estaba preparado. De ahí que todo se conmovió, porque se planeaba la abolición de la Muerte.»
Ignacio fue el tercer obispo de Antioquía, después de san Pedro apóstol. Era pues una especie de papa cuando el papado monárquico de Roma era sólo un proyecto. En tiempos confusos, cuando las sectas cristianas tanteaban por diferentes vías su identidad, el converso obispo Ignacio fue de los que, siguiendo a Pablo, hicieron del cristianismo una religión mistérica organizada.
La transformación era de fondo. La primera especulación cristiana, buscando su autonomía con respecto al judaísmo, trabajaba sobre ‘profecías’: textos de la Biblia judía donde el entusiasmo nuevo y fresco creía descubrir alusiones al Mesías Jesús, en las circunstancias de su vida y muerte, más lo que se decía de su resurrección y desaparición camino del cielo. La nueva teología va más lejos e interpreta todos aquellos testimonios bíblicos y otros de nuevo cuño como ‘misterios’ de salvación, a la manera de otras religiones paganas de entonces.
Una característica de todas las religiones mistéricas –los cultos de Mitra o de Serapis, por ejemplo– era el acceso del adepto mediante un curso de iniciación secreta, seguida de un rito purificador que le convertía en miembro de pleno derecho de la sociedad religiosa. Por otra parte, las religiones mistéricas no se limitan al cumplimiento ceremonial de viejos ritos, cuyo significado incluso se desconoce. Su ritual es nuevo, como es también significante y operativo.  En fin, la religión mistérica propende a construir un sistema dogmático, donde el maestro, catequista o predicador rivaliza en importancia con el sacerdote, aunque el conflicto se evitará atribuyendo ambas funciones a las mismas personas de un clero adecuado, encabezado por el obispo.
El texto de Ignacio tiene resabios gnósticos. La gnosis (‘conocimiento’ en grado superlativo) fue, en general, una forma de teología mistérica que hacía hincapié en la ‘iluminación’ íntima del iniciado al percibir los misterios. A partir de ahí, el gnóstico no es sólo un hombre nuevo, sino un alumbrado.  El gnóstico ve lo que el vulgo no ve, y aun lo que todos ven él lo ve de otro modo trascendente.
Ignacio habla de la revelación de tres misterios que quedaron desconocidos para el Regidor o Arconte encargado del gobierno de este mundo. ¿El Diablo? Llamémosle así. En todo caso, un personaje que no entra para nada en el plan cósmico de Dios: un plan que traería, nada más y nada menos que la abolición de la Muerte, es decir, la Vida Eterna. Pues bien –y es lo más notable para nuestro caso–, de los tres grandes misterios que van a trastornar el universo, en dos de ellos juega papel esencial la Virgen-Madre. Incluso en el tercero, la Pasión de Cristo, los teólogos mariólogos posteriores la llevarán a primer plano, hablando de la Com-Pasión de María.
También merece consideración la forma expresiva de Ignacio, donde un signo profético –la consabida aparición de la estrella o cometa que anuncia a todo personaje de importancia– se convierte en la explosión de una Supernova que ilumina y enciende el Cosmos. O como diríamos en nuestra retórica moderna, un segundo Big Bang. Un evento temporal pero sin registro en la Historia del tiempo, porque es metáfora mistérica, que es como decir metáfora de lo metafórico. Meta-metáfora.


7 comentarios:

  1. Estimado maestro Belosticalle, gracias por este texto. Llevo todo el día amorrado al ordenador porque arrastro un trancazo de aúpa, leyendo prensa digital, politiqueos diversos, y este texto ha tenido efectos balsámicos. No es sólo la abundancia de significantes, que abren océanos de conocimientos a cada párrafo para un ignorante como yo, sino también el estilo, el cómo lo cuenta, pausado y con sopapos de elocuencia cada dos por tres.

    Hace tiempo, en otra entrada que trataba del Islam, le hice una pregunta concreta y se excusó en que no era "especialista", entendí que en sentido académico. Si no es indiscreción ¿Podría decirme en qué campo sí lo es?

    Saludos.

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    1. Especialista, lo que se dice, no me considero en nada. Por otras entradas habrá usted podido entender que mi formación académica fue de biólogo, y en efecto fui profesor de Biología celular. Y aunque al jubilarme me propuse seguir al corriente de la ciencia, al cabo de tantos años me resultó imposible; de modo que hoy cualquiera de mis antiguos alumnos profesores e investigadores me podría dar un buen repaso.
      Por lo demás le quedo agradecido por sus amables palabras. Y a cuidarse ese trancazo, si no se le ha pasado todavía; porque hasta ahora no he tenido un poco de sosiego para responder a su cortesía.

      Que tenga un feliz 2016, o lo que toque, que ni sé en que año vivimos.

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  2. Muchas gracias por esta estupenda entrada, Querido Profesor Belosticalle
    Y por poner los enlaces a los artículos de 2012 sobre las Vírgenes Preñadas, que he aprovechado para volver a leer y disfrutar.
    Y es que estos días, con la depresión de los secesionismos insistones, las elecciones y su resultado , y yo personalmente, con los problemas de trabajo, y el cansancio acumulado, estaba para el arrastre, y con este texto suyo me ha cambiado la perspectiva. Y me he olvidado de esas cosas para meterme de lleno en ese otro mundo que usted nos trae.

    Muchas Gracias y

    ¡Felices Pascuas a usted y a Dª Belosticalle !

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    1. Felicidades a usted también de nosotros dos. Y créame si le digo que todo este barullo político-mediático ha sido para mí una invitación a evadirme y concentrarme en estas reflexiones tan sedantes y a nadie ofensivas.

      Gracias a usted por el seguimiento de esta pájina, y Feliz 2016.

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  3. Eso que escribe puede ser una buena explicación respecto al ocultamiento de la historia de las religiones.
    Hace poco tuve un chasco cuando me leí que lo del purgatorio era un invento del Siglo III. Ya entiendí porqué el reciente papado suprimió al infierno, y de paso a Fausto.
    A ese paso se cae el sombrajo. Han pasado de la doctrina y de la moral a ONG, cuando lo accidental era la liturgia.

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    1. Estimado amigo, el fenómeno religioso es complejo en sus dimensiones individual y colectiva. Aunque determinadas religiones (digamos 'iglesias') de tipo dogmático lo presenten todo en blanco y negro, como verdadero o falso, las otras en general (incluidas las religiones ateas) son más sutiles y afinan más. En todo caso, creo que la crítica religiosa que aquí nos concierne no ha de abordarse como ajuste de cuentas o cuestión personal.
      Por ejemplo, la Iglesia Católica de la Edad Media seguramente estaba convencida de ser en todo idéntica a la primitiva. Hoy en cambio cualquier historiador o teólogo instruido reconoce que sus colegas de hace siglos no tenían mucha idea de cómo discurrieron los primeros pasos o pinitos de la religión cristiana y sus sectas. En ese sentido, hasta se puede admitir que los 'buenos' papas y pastores obraron de buena fe, incluso en puntos tan negros como lalas guerras religiosas o la inquisición. Era el efecto 'blanco o negro'.
      No abordar estos temas como cuestiones personales ayuda, creo, a entender los procesos históricos, a ver si se les puede extraer provecho.

      Y aparte de ese enfoque ten formal y tan serio, qué caramba, está el disfrute de la vida, tratando de entender lo que hay de hermoso en la cultura, las imágenes, los viejos relatos... Esa contemplación y deleite, casi epicúreo, es lo que ofrece modestamente este artículo.

      Con un saludo y mejores deseos para el 2016.

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    2. No me debí de expresar bien. No tengo ningún ánimo de revancha con la Iglesia Católica. Hace tiempo que deduje de su enseñanza esencial que era un muy buen código moral y ético y un buen resumen de lo mejor de las civilizaciones griegas y demás. También separé muy pronto la doctrina del comportamiento real de las personas. (No haría falta la religión si fuéramos perfectos, al revés de como piensa el comunismo que es la doctrina para espíritus puros) Pero sabía muy poco de la Historia de la Religión Católica. Lo típico de la dogmática enseñanza que recibimos sobre todo eso.
      No me irrita lo que voy conociendo. Lo veo normal. Al final la esencia de todo esto es la norma de comportamiento que adoptamos.
      Todas estas historias para llegar a una conclusión de que la Iglesia, en este caso la Católica, vive muy presa de adherencias que no son esenciales a la misma y de las que le es muy difícil desembarazarse. Y por ahí se llega a adoctrinar como una ONG y no como fuente de moral o ética.
      Hace poco tuve una polémica con D. Vicente Torres sobre un sacerdote llamado al orden por su obispo como propenso a la herejía por una declaraciones sobre un sacramento. D. Vicente pensó que yo me metía con el sacerdote cuando lo único que pretendía era hacerle ver es que, dentro de la Iglesia Católica, un sacerdote se "debe" de ajustar a su doctrina mas o menos oficial. Ese tipo de corsés son a los que me refiero aquí. Pero, claro, ya no sería la Iglesia Católica de ahora mismo si se los saltaran los religiosos adscritos a ella.

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