sábado, 12 de septiembre de 2015

Adiós sin Dios, Señores y Señoras


Ayer, 10 de octubre de 2015, se enderezó (¡por fin!) otro entuerto multisecular en nuestra sociedad y cultura vasca. El tradicional ‘Agur, Jaunak’, en la inauguración del Curso Académico en la la UPV/EHU se cantó con letra modificada.
No fue ocurrencia improvisada ni hubo sorpresa general. El menos sorprendido de todos, el rector Goirizelaia. Por el gesto, diríase que D. Iñaki vivía el acto más trascendental de su magnificatura.
La modificación se debe a la orden que dio la primavera pasada el rector Goirizelaia en torno a los actos de protocolo, en el sentido de que en ellos se sustituyera la antigua letra del Agur Jaunak por la nueva, Agur Jaunak eta Andreak, lo que también está previsto que se realice, por ejemplo, en otros actos solemnes como la investidura de doctorados ‘Honoris Causa’. (Radio Euskadi)
Para lectores no vascos, el ‘Agur, Jaunak’ es un himno que se suele entonar como despedida en actos solemnes. Dejando para después otros considerandos, por lo visto en su concisa letra faltaba algo, como también algo sobraba. Sobraba Dios, y en cambio se echaba de menos a las hijas de Eva. Ahora que todo está como Dios man…, digo, que todo está en regla, pasemos a degustar las mejoras.
La letra tradicional decía así (y seguirá diciendo, no nos quepa duda):


Agur Jaunak,
Jaunak, agur,
agur t'erdi.

Danak Jainkoak
eiñak gire
zuek eta
bai gu ere.

Agur Jaunak, agur,
agur t'erdi,
hemen gire.

Agur Jaunak.
Hola Señores,
Señores, hola,
un hola y medio.

Todos por Dios
estamos hechos,
tanto vosotros
como nosotros.

Hola Señores, hola,
un hola y medio,
henos aquí.

Hola Señores.


       He aquí la corregida y emendada:


Agur Jaunak
eta Andreak
Agur t' erdi

Danak berdinak
einak gire
zuek eta
bai gu ere.

Agur Jaunak t’ Andreak,
Agur t' erdi,
hemen gire.

Agur danak.
Hola Señores
y las Señoras,
un hola y medio.

Todos iguales
estamos hechos,
tanto vosotros [y vosotras]
como nosotros [y nosotras].

Hola Señores y Señoras,
hola y medio,
henos aquí.

Hola todos.


Mi querido y admirado Rector: sin discutir la corrección política de separar lo divino de lo humano y reconocer la paridad de género, no veo tan clara la oportunidad y acierto del cambio, ni siquiera su necesidad. Conociendo nuestra idiosincrasia, hasta pudiera ser que Su Magnificencia haya hecho un pan como unas hostias. Mire, si no, lo que pasa con los ‘alardes’ guipuzcoanos y otras mudanzas.
No sería la primera vez que un himno se cante con letras discordantes, con efecto horrísono. Imagínese futuros actos académicos y de otra índole, con la solemnidad rota por la estridencia entre partidarios del Agur tradicional y los del  nuevo  ‘Agur Goirizelaia’. (Ábate  de mí dar ideas, pero caray, qué título para una despedida).
Vayamos al unto del asunto.
1. Jaungoikoa, Dios. «Todos somos criaturas de Dios», es lo que dice el Agur Jaunak tradicional, como no podía menos; y lo dice como principio y fundamento de la igualdad entre los hombr…, perdón otra vez, entre los humanos.
¿En serio, el indiferente, el agnóstico, el ateo, son incapaces de entender que la expresión es perfectamente inocua, desde una perspectiva laica? Esas personas siguen diciendo ‘adiós’ para despedirse, siguen usando expresiones tales como ‘a la buena de Dios’, ‘como Dios manda’, ‘por Dios’, ‘todo Dios’ etc.; y hasta hay descreído que se caga en Dios y en otras cosas santas. Puras interjecciones de mejor o peor gusto, sin contenido alguno teologal ni religioso.  
Se dirá que ese léxico es de uso privado, y aquí se trata de actos públicos, donde no caben fórmulas religiosas. Ya; pero si la fórmula se vacía de sentido religioso, aunque sólo sea subjetivamente, como acabamos de ver, no hay problema, porque el Agur Jaunak no es ningún salmo de la Biblia ni texto litúrgico, sino una letra social en esencia, de cortesía, como el ‘adiós’.  
En fin, no voy a porfiar. No parezca que soy partidario de mentar en vano Al de Arriba (como le llamaba Garibay traduciendo su Jaungoikoa), a troche y moche. Sólo digo lo que el entendedor de buena fe ha leído. Viene a ser como la cuestión bizantina de tomar parte o no las personas públicas en protocolos religiosos tradicionales. Yo lo veo indiferente, y añadiría que en esto sí, lo que pida el pueblo. Es como visitar tumbas de personajes ilustres y ponerles flores. Que la tumba sea sagrada (como lo son las cristianas), o sea una tumba laica, da lo mismo, supongo.
A propósito de tumbas. La de Sabino Arana cualquier día salta con los huesos del inquilino. Porque hay que ver lo que han cambiado sus secuaces. ¡Él, que fundó su partido primeramente «para salvar las almas de los vascos», y eso mediante la práctica de la religión católica romana! «Los vascos para Euzkadi y Euzkadi para Dios».
Hoy esas frases, como casi todo lo escrito por el padre de la Patria Vasca, está arrinconado y censurado, ñoñeces y antiguallas de otros tiempos. En el mejor de los casos, creencias y convicciones personales. Perfecto. Pero entonces, ¿qué pinta el nombre y el icono de Sabino Arana en lugar público, fuera de los bachoquis? ¿Por qué razón se honra a ese creyente integrista y racista con estatua en los Jardines de Albia?
2. Ellos y ellas. Ciertamente la melodía del Agur Jaunak recibió letra masculina (que no machista), porque en su momento fue cosa de hombres, desafío entre pelotaris, o bien cortesía entre caballeros en sus celebraciones. Hoy en actos oficiales entran por igual las damas, y la igualdad entre ambos géneros impone hasta la monomanía explicitar al uno con el otro, el masculino junto al género femenino. (No sé por qué no se dice de una puñetera vez, la génera; quedaría más propio y se ahorraban los adjetivos.)
La mudanza Goirizelaia (conste que no se trata de ninguna figura de baile) sale del paso (repito lo mismo) con una solución más ingeniosa que feliz, yo diría. Porque a mi ver, resolviendo un problema genera otros nuevos.
En primer lugar, oiremos quejas de aquellos que no se conforman con un par de  géneros, como no se conforman con un solo ayuntamiento sexual entre ambos. Todo eso, a fin de cuentas, son resabios religiosos judeo-cristianos.
No me parece mal que el cambio se ajuste a la manera vasca de apostrofar, Jaun Andreak. Los caballeros por delante, como en francés, messiedam, y al revés del español.  Un primer fallo es que, por exigencia del metro, desaparece el untuoso agur reiterativo, y con él toda la gracia del agur t’erdi (o agures con propina). Quien algo quiere, algo le cuesta.
Otro problema de más calado es que el nuevo texto podría trucar radicalmente la idea fundamental del himno, como recordábamos arriba. El texto tradicional hace hincapié en la igualdad del género humano. El que ese género estuviese representado por varones era irrelevante al efecto. Al nuevo texto se le puede hacer decir, sin forzarlo mucho, que varones y mujeres son iguales, igualdad de sexos. Así leído, se sacrifica una idea superior y general en favor de otra idea particular, que por otra parte va incluida en la primera. Porque si todos los humanos somos iguales, la igualdad entre mujeres y hombres es redundante. Recordemos: el himno es breve. Si encima se condensa, lo que dijo Horacio: Brevis esse laboro, obscurus fio (Apurando la brevedad, ni yo me aclaro).


El ‘Agur Jaunak’ se suele entonar al final de las sesiones, como despedida. Sin embargo, el agur vascongado es también saludo de bienvenida. Viene del latín clásico augurium, augurio, pronóstico sacado del vuelo y comportamiento de las aves:
A la exida de Bivar ovieron la corneja diestra,
et entrando a Burgos oviéronla siniestra.
Meçió mio Çid los onbros y engrameó la tiesta.
La llegada de un amigo es de buen augurio; por tanto, agur. Cuando el amigo parte, se le augura bien; por tanto, agur igualmente. Y el estreno de lo que fuese, en Roma siempre intervenían los augures: era la inauguración, como esta del nuevo curso académico.
Algunos piensan que, en su primera intención, nuestro himno era homenaje de acogida a nuevos miembros de un colectivo, nueva promoción estudiantil,  de huéspedes distinguidos etc.  Hoy se emplea más como despedida. Tal vez porque el agur vasco adoptado en español se vuelve sinónimo de adiós.
Sobre el origen de la pieza me remito al artículo que publicó hace un año (30-09-2014) Alejandro García Santibáñez, ‘Origen del Agur Jaunak’ . Partiendo de la carta famosa de Antonio Peña Goñi a Felipe Pedrell (1892), sería una canción vasco-francesa del mundillo de los pelotaris. Cartel de desafío, tal vez. O brindis. También se habló de toque de cazadores. En efecto, la melodía original, en sol mayor, se acomoda perfectamente al cuerno de caza: re-sol-si-re...
Recogida la canción por el pelotari, versolari y compositor Manu Lecuona, ‘Urchalle’, y arreglada por Peña Goñi, la publica Pedrell por vez primera como  ‘Euskaldun lotoskaria’. Dicha partitura fue elegida por el padre Donostia como himno de saludo oficial vasco para actos o reuniones de todo tipo (1918).
Sin embargo, el musicólogo y chistulari José Manuel Ansorena Miranda, en su artículo ‘Procedencia de algunas melodías vascas’ (Txistulari, 164, octubre 1995), en un contexto crítico sobre el origen de muchas melodías populares ‘viajeras’, ponía en entredicho la vasquidad de la melodía oficial vasca. Al efecto copiaba líneas de una carta que le había escrito el diplomático José Miguel Azaola (Friburgo, agosto de 1983):
«A propósito del Agur, Jaunak, voy a contarle lo que me ocurrió en Viena en 1955. Estaba yo cenando en el restorán que ocupa la bodega del antiguo palacio imperial, cuando el tocador de cítara, que amenizaba la velada, se puso a interpretar una melodía idéntica a la de esa canción. Cuando terminó de hacerlo, me acerqué a él y le pregunté cuál era el origen de aquella música. Me dijo no poder precisarlo, pero que se trataba de una antiquísima melodía popular vienesa. Yo le tarareé el Agur, Jaunak, diciéndole que se trata de una canción vasca; y él me dijo: efectivamente, es lo mismo
Pero, caros lectores, ahora me doy cuenta de que es tardísimo, y donde digo ‘ayer’ debería decir ‘anteayer’. Lo dejo así, porque era ayer cuando lo escribí. Agur, Jaunak! Agur, Andreak!

14 comentarios:

  1. Estupenda entrada, querido Profesor Belosticalle.

    Hay una cosa que se le olvidó al "Rector ¿magnífico ? ". Y es que, al menos en lo que yo conocía , o sea, en Guipúzcoa, las casas solariegas pasan de madres a hijas, no al hijo varón. Al menos, así lo conocí yo.
    Aunque es posible que el haber preterido a las chicas, en su nueva letra, lo haya hecho no solo por la rima, sino un poco por venganza.
    Pero es que las mujeres vascas, por guapas y por rubias naturales que sean, suelen ser mucha mujer, y cualquiera las arrincona y las tose. Y yo creo que se tienen bien ganada la apelación genérica masculina. Que si hay allí alguien con "narices", tanto para lo bueno como para lo malo, son ellas.

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    1. Razón que tiene, querida Viejecita. Sin llegar a las casas solariegas, a este servidor suyo cuando tenía 3 meses de edad me metieron en un caserío perdido de Ayala, y allí me crié hasta cerca de los 3 años. Luego, como de la familia, seguí pasando allí temporadas mientras vivió el aña –que, por cierto, murió como quien dice en mis brazos. Así que he tenido ocasión de conocer aquellos y otros caseríos, como el de una tía mía de Elorrio etc. etc. Y doy fe de que todos ellos sin excepción eran matriarcales. ¿Y sabe usted cómo se expresaba ese sistema? Claro que lo sabe: «ellas llevaban los pantalones».

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  2. Querido Belosticalle,
    magnífico texto lleno de datos, as usual. Se lo voy a enviar ahora mismo a mi padre, le va a encantar. Además, es fan del padre Donostia, cuyas melodías tocaba en el piano por las noches mientras nos dormíamos.

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    1. ¡Ah, querida Louella! Hermanitos durmiéndose arrullados por el padre al piano..., ¡pero qué requete-envidia!

      Por favor, transmita mi saludo más reverencial a su señor padrazo. Besos.

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  3. Me ha encantado, as usual, su nueva entrada. Escuché, casi sin dar crédito, el himno (no tan vasco), con la nueva letra en un evento en el Kursaal donostiarra, ya hace algún tiempo. No me percaté, en su momento la censura que le habían hecho a Dios, ¡Ay,
    si Sabino "levantaria" la cabezota!, pero me chirrió mucho el "eta andreok", pues está metido a presión, sobra una sílaba que desconcierta completamente al coro. Y lo mejor, que la gente tan contenta, siguiendo el camino de los botarates iluminados. Bueno, no hay más que ver la cara de satisfacción que tiene en la foto el rector magnífico, Goirizelaya, riéndose a mandíbula batiente de coro aborregado. Me recuerda a Mas hace poco al lado del Rey, en la pitada barcelonesa. Qué panorama...

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  4. Me parece que me sobran un montón de comas... sorry.

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    1. Dª. Pussy Cat, ¿a que no sabe quién está en contra del ‘Agur Goirizelaia’? En seguida se lo digo. Aquí sólo registraré un fenómeno que usted conoce bien.

      Existiendo en vascuence gurasoak y aita-amak (o aitama) para decir ‘los padres’ (el padre y la madre), a los chavales se les oye mucho ‘mis aitas’, sin que ello implique familias poliándricas. Por lo visto, guraso no les cae bien; y probablemente menos su forma más antigua y genuina, burrasoak, en esto último les doy la razón.

      Pero, a lo que vamos: ¿usted cree que lo de ‘aitas’ es machismo? Machismo ‘español’, para ser más exactos.

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  5. Dos cosas:
    No sabía que también la lengua vasca fuera "machista".
    Esa letra no puede ser menos que de origen popular como su ingenuidad indica. Contaminarla es ciscarse en la sagrada tradición que tanto les alimenta.
    Y gracias por su blog.

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    1. Usted lo ha clavado, amigo mío. Una letra ingenua, inmediata, sin trastiendas ni resabios. Tal como está es perfecta. Pues déjenla estar y no la pringuen de ideología.

      Un saludo.

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    2. Me permití poner esto en el blog de D. Santiago. Por la familia Cat y por lo de Jonan y su cuadrlla de disfrazadores del crimen. Se lo pego:
      Bruno dijo:
      Sábado, 12 septiembre 2015 en 3:54 pm
      Vamos a poner humor a la entrada sobre el delirio con una referencia a Belosticalle y su entrada de blog sobre la letra de una canción popular vasca.Hay un común denominador sobre el delirio.
      También es un homenaje a la familia Cat. Menos mal que el magnífico rector de la UPV, no valenciana, no tiene que lidiar con ella.
      La letra está en http://lyrics-translations.com/song/show/30531/aaron-copland/lyrics-and-translation-old-american-songs-i-bought-me-a-cat/

      La música en https://www.youtube.com/watch?t=24&v=ms2Dr7Fw6qQ
      Bruno dijo:
      Sábado, 12 septiembre 2015 en 3:55 pm
      Me ha salido una sintaxis masista. Perdonen.

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  6. Es que el Dios cristiano es el símbolo de la Igualdad entre los hombres. Será por eso esta explicitación posmoderna de lo que está en el origen, una muestra del amor irresistible a la pureza de las fuentes tan propio de nuestro tiempo. Una Universidad a la altura de los tiempos, para estar orgullosos.

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  7. Hay un detalle en la foto inaugural que no quise comentar en la entrada, pero en vista de que otros también se han fijado lo diré. Se trata del encuadre del lendacari Urkullu, que con el logotipo de Chillida detrás de la testa se parece a Falstaff en plan ‘Cacciatore Nero’. (Efecto similar, aunque en bóvido, producía D. Nuño Manso de Jarama en ‘La Venganza de Don Mendo’, si mal no recuerdo.) Como digo, no soy el único:

    seiEHmeak @seiemeak | 2015-09-10 14:20 @ggoikoetxea @berria:

    A ze adar kuriosoak jarri dizkiote gure lehendarrakariarii! Carnero vasco? Toro de lidia? Ciervo gringo? Cabra catalana?

    Iñaki Anasagasti en su blog ve más bien un gesto de displicente sorpresa por el ‘Agur’ tuneado. Tal vez el senador lo sepa del propio Urkullu; o tal vez esté proyectando su propio sentir sobre la pareja que hacen el Rector risueño y el Lendacari adusto. Porque Anasagasti es de los que discrepan, declarándose «adverso el [sic] cambio de la letra.»

    ¿Coincidimos, pues? Me temo que no, señor. Dice don Iñaki:

    «He visto la cara de satisfacción del rector Goiricelaya y la de perplejidad del Lehendakari Urkullu al escuchar el Agur Jaunak, versión cepillada ... Y me quedo con la cara de perplejidad del Lehendakari. [...] ¿Quién es Goiricelaya [sic] o quien sea el autor de esta iniciativa para por sí y ante si se atrevan a enmendar la historia de parte de los vascos

    Ya empezamos. Tras haberse referido al ‘A. J.’ como «todo un himno para el pueblo vasco» , ahora resulta que históricamente sólo concierne a una parte de los vascos. Vascos de primera y de segunda, por tanto. Nacionalismo del de siempre. (Sigue)

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    1. Yo también me he fijado en el encuadre, D. Belosti. Pero el logotipo de Chillida me recuerda, más bien, a unas manos crispadas que se contienen a duras penas del deseo de estrujar la testa del lendacari.

      Por lo demás, estupenda y demoledora entrada (a más de deprimente)
      Un abrazo

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  8. Paso por alto el que Anasagasti no se fije en otros cambios sutiles que se han ido operando en la música. La versión que él ofrece en cabeza de su entrada es la voz alta de J. Olaizola, en La mayor. Sin embargo, lo que Manuel Lecuona oyó y registró fue una monodia en Sol mayor. El arreglo de Peña Goñi publicado por Pedrell (1892) ya había bajado a Mi mayor; y lo más objetable, llevaba por título inventado Euskaldun Lotoskaria (El Bardo Vasco). Muy de entonces, lo de bardo, para una supuesta balada supuestamente popular y antigua; pero, ¿de dónde había salido el voquible lotoskaria?

    Lejos de perderse en los siglos de los siglos, se trataba de un engendro, otro de tantos que llenan las páginas del Diccionario Trilingüe del Castellano, Bascuence y Latín, del padre Larramendi (tomo 2, 1745):

    «Poeta: lotoscaria, lototsaria, lotosquiña… »

    ¿Cómo se come eso? Busquemos en el mismo diccionario la palabra ‘prosista’, o su equivalente según Larramendi:

    «Prosador: celotoscaria»; derivado de «Prosa: celototsa (sermo solutus, en latín)».

    ¡Tate, lo tenemos! El latín distingue sermo solutus (oración suelta, o prosa) y sermo ligatus (oración atada, verso). De ‘solutus’ viene el macarrónico celototsa, y por ahí entendemos que el verso o ‘sermo ligatus’ es lototsa (en vascuence lotu es ‘atar’).
    Vamos, que lejos de ser voces milenarias, eran cultismos calientes del horno.

    Nada de eso preocupa a Anasagasti, como a mí tampoco. Lo que me llama la atención es su incongruencia, cuando prosigue:

    «Puedo hasta coincidir en la introducción de la mención a la mujer para darle visibilidad, pero no invisibilizar al, para los ateos, odiado Jaungoikoa. ¿Por qué les molesta tanto si no creen en nada?... Y vuelvo a repetir que hago la salvedad de la mención a la mujer porque no perturba en nada la emoción inicial... »

    O sea, que no coincidimos. A mi me choca ese empeño de meter a las mujeres con calzador, mientras que, sin ser creyente, no me estorba que un poemita diga que todos somos hechuras de Jinko. (Deus sive Natura, que dijo Espinosa). ¿De dónde saca nuestro senador Anasagasti que los ateos odian a Dios? Peor aún, ¿de dónde saca que cambiar a Dios por la Naturaleza, en este caso, es de ateos?

    Para mí que don Iñaki se la lía un poco. Y lo peor, leyéndole en esta causa casi me vuelvo abogado del diablo.

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