sábado, 2 de mayo de 2009

TETRARCAS Y TRIARCAS



 

Test de agudeza visual:
Adivinar, en medio segundo, con qué mano empuñan el paraguas los euskotriarcas

 Los Tetrarcas

Chorizos famosos de Venecia. Se encuentran, a modo de marmolillos, en una esquina de la basílica de San Marcos, decorando el ángulo externo de la Cámara del Tesoro. Son una de tantas piezas valiosas robadas por los venecianos de Bonifacio de Montferrato, aprovechando la IV Cruzada contra la Medialuna. Grupo en pórfido rojo oscuro (siglo IV), representa, dos a dos abrazándose, a los Cuatro Jefes supremos del Imperio, según la reorganización de Diocleciano.

La IV Cruzada, guerra santa que culminó en el gran saco de Constantinopla (1204), rindió a la Serenísima rico botín profano y sagrado, incluidas reliquias santas. Éstas, con otras piezas de valor, se guardaron bajo mármol como en caja fuerte, con los Tetrarcas como custodios.

Ahora bien, quis custodiet custodes? La leyenda urbana hizo de aquellos guardas simbólicos personas de carne y hueso, prevaricadores rapaces, conjurados para desvalijar el tesoro. No tanto por devoción a las reliquias, sino a las tecas preciosas que las envolvían.

No era la primera vez que unos cacos se fijaban en aquel objetivo. Pero que hasta los propios celadores tentasen fortuna, colmó la paciencia de los sufridos huesos de santos. No les costó mucho persuadir a su jefe San Marcos para que hiciese un escarmiento.

Y así fue. Cuando los conjurados sellaban su felonía, cada emperador abrazandose con su augusto respectivo, una maldición helada petrificó a los malhechores.

Allí siguen, ocho siglos después, los Tetrarcas venecianos, lección muda para todos los descuideros de la cristiandad, y para sus víctimas.


Los Triarcas

Entretanto, a 1.200 km de Venecia, en la ciudad de Vitoria, se espera otro milagro parecido. Aquí no hay tetrarcas, sólo triarcas, porque el Gobierno es tripartito. Pues bien, los pérfidos Triarcas vascos, al agotar su mandato en funciones, se han conjurado para exprimir el presupuesto. Y aunque Patxi López no sea devoto creyente, si el cielo escucha el clamor de quienes sí lo son, tal vez tenga oportunidad de saludar a otro grupo petrificado, a su entrada en Ajuria Enea.

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